El lema más famoso de Donald Trump, “Make America great again”, lleva implícita una contradicción. Para “hacer América grande de nuevo” Donald Trump aboga por restringir el número de migrantes que entran en sus fronteras, en sintonía con las propuestas de líderes de la ultraderecha europea como Santiago Abascal en España o Marine Le Pen en Francia. Sin embargo, si algo caracteriza a Estados Unidos es el peso que tiene la inmigración en su historia nacional. Como dijo Ronald Reagan, padre del neoliberalismo y uno de los máximos referente del Partido Republicano —y presidente entre 1981 y 1989—, los inmigrantes son “una de las fuentes más importantes de la grandeza de Estados Unidos”.
Además de la relevancia de la inmigración en los anales estadounidenses, gran parte del éxito económico del país se ha asentado en la tradicional apertura de sus fronteras. De hecho, Estados Unidos continúa siendo el país con mayor número de inmigrantes dentro de sus lindes, con más de 44 millones, seguido de lejos por Arabia Saudí, que ocupa el segundo puesto con 12 millones. Es por ello por lo que el acusado estancamiento en el número de inmigrantes que llegan que se registró en el año 2018 puede poner en peligro el crecimiento económico estadounidense.
Para ampliar: “La odisea americana”, Pablo Moral en El Orden Mundial, 2017
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