Los trenes, la otra arma de Ucrania para ganar la guerra

La red ferroviaria ucraniana es la tercera más grande de Europa y mueve cada día 200.000 personas, tropas y armas. Ese valor explica que Rusia haya decidido no destruirla. Kiev sabe que es el futuro económico del país, y Europa y China también querrán aprovecharla después de la guerra.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Los trenes, la otra arma de Ucrania para ganar la guerra
Tren ucraniano en la estación de Lviv. Fuente: Tomek999 (Pixabay)

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Un enorme panel de la estación central de trenes de Kiev muestra las decenas de salidas y llegadas que se producirán en las próximas horas. La misma imagen se repite en otras ciudades como Járkov o Lviv. Es el reflejo de la buena salud del sistema ferroviario ucraniano en plena guerra. Los trenes, después del Ejército, han permitido seguir funcionando al país desde que empezó la invasión rusa en febrero de 2022.
No ha sido fácil. De casi 22.000 kilómetros que tiene la red ferroviaria ucraniana —la tercera más extensa de Europa solo por detrás de Alemania y Francia—, unos 6.000 kilómetros han sido dañados. Pese a ello, los trenes han llevado a cerca de cuatro millones de refugiados a las fronteras del país, han suplido el bloqueo marítimo exportando toneladas de bienes y han movido tropas y equipo militar por toda Ucrania hacia el frente. En un guiño al avión presidencial estadounidense, la locomotora que llevó a Kiev a Joe Biden fue bautizada como Rail Force One. Y con la llegada de más líderes internacionales, desde Ursula von der Leyen hasta Pedro Sánchez, los trenes pasaron a ser llamados la “diplomacia de hierro” ucraniana.
La envenenada herencia soviética
Como en buena parte del este de Europa, los ferrocarriles ucranianos fueron desarrollados por el Imperio ruso y después por la Unión Soviética. Moscú también les dejó una herencia particular: un ancho de vía diferente al estándar del continente. Si en la mayoría de la Unión Europea, el Reino Unido, los Balcanes o Turquía el ancho es de 1.435 milímetros, en la antigua URSS es de 1.520 milímetros. Este factor ha ralentizado la conexión ferroviaria de Ucrania con el exterior. Para entrar o salir del país a través de Polonia o Hungría es necesario un tedioso reajuste en los ejes del convoy, algo que puede alargarse varias horas.
Aparte del ancho de las vías férreas, el colapso soviético dejó a Ucrania con dos problemas ferroviarios extra: un sistema no integrado a escala nacional y un parque de locomotoras y vagon...

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Fernando Arancón

Madrid, 1992. Director de El Orden Mundial. Graduado en Relaciones Internacionales por la UCM. Máster en Inteligencia Económica en la UAM. Especialista y apasionado de la geopolítica.