¿Qué es la trampa de Tucídides?

Se trata de un concepto con ejemplos históricos que se está usando para explicar la tensión entre Estados Unidos y China
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¿Qué es la trampa de Tucídides?
Lucha de hoplitas. Fuente: Museo del Louvre (Wikimedia)

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La trampa de Tucídides es una teoría que explica la relación entre una potencia hegemónica en declive y otra en ascenso. Según este planteamiento, el ascenso de una nueva potencia puede empujar a ambas hacia una confrontación por el liderazgo internacional. El concepto fue popularizado por el politólogo estadounidense Graham Allison en 2015 para analizar la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, que hoy marca buena parte de la geopolítica mundial. La teoría volvió al centro del debate el pasado mayo, después de que Xi Jinping la mencionara en su encuentro en Pekín con Donald Trump.

Origen de la teoría

La teoría de la trampa de Tucídides se inspiró en la Historia de las guerras del Peloponeso, escrita por este historiador griego del siglo V a. C. En su libro, Tucídides narra cómo Esparta, la ciudad-Estado griega más poderosa del momento, vio amenazado su poder por el ascenso de Atenas, que aspiraba a convertirse en la potencia hegemónica. El temor a que Atenas siguiera creciendo llevó a Esparta a declararle la guerra. La victoria espartana en la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.) supuso el fin del ascenso ateniense.

A partir de este episodio histórico, Allison acuñó el término “trampa de Tucídides” en un artículo de The Atlantic en 2015 y desarrolló su tesis en 2017 en el libro Destined for War. Allí identifica dieciséis ejemplos históricos de esta trampa en la que se ven involucradas una potencia en declive y otra en ascenso. Destacan la relación entre Portugal y España a finales del siglo XV, entre el Imperio británico y Estados Unidos a principios del siglo pasado, o entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. De los dieciséis casos que Allison ofrece, doce dieron paso a una guerra entre las dos potencias, que resolvió el conflicto de poder afianzando a la gran potencia o dando paso a la hegemonía de la aspirante. 

Más allá del equilibrio de poder, Tucídides entendía la guerra como el resultado de impulsos humanos. En su relato aparecen tres motivaciones fundamentales que empujan a los Estados al conflicto: el miedo, el honor y el interés. El ascenso de una nueva potencia no sólo amenaza el poder material de la dominante, sino también su prestigio, su posición internacional y sus intereses estratégicos. Por eso la “trampa” no surge sólo de cambios militares o económicos, sino de la creciente desconfianza entre ambas partes. 

Tucídides también diferenciaba entre las causas profundas de una guerra y los detonantes inmediatos que la desencadenan. En el caso de Atenas y Esparta, la causa de fondo era el temor espartano al crecimiento ateniense, mientras que los incidentes diplomáticos y disputas actuaron como los detonantes de una tensión acumulada. Además, el historiador griego advertía de que las grandes potencias podían verse arrastradas a conflictos por aliados menores, errores de cálculo o acontecimientos imprevisibles. Este elemento sigue presente en la política internacional contemporánea, como demuestra la guerra entre Israel y Hamás, que ha arrastrado a grandes potencias aliadas como Estados Unidos e Irán a un conflicto más amplio.

¿Vivimos en la trampa de Tucídides?

Hoy en día, el dominio unipolar que Estados Unidos mantuvo tras la Guerra Fría atraviesa una etapa de desgaste. En este nuevo tablero, China asume el rol de una nueva Atenas, experimentando un auge económico, militar y diplomático sin precedentes, mientras que un Washington temeroso de perder su primacía global actúa como Esparta, buscando defender el statu quo. El principal escenario de esta competición se encuentra hoy en el Indo-Pacífico, donde Estados Unidos ha reforzado su red de alianzas con la iniciativa QUAD junto a Australia, India y Japón, y el Aukus junto a Australia y el Reino Unido.

La rivalidad entre Estados Unidos y China ha evolucionado hacia una guerra tecnológica, donde dominar sectores estratégicos como los semiconductores o la inteligencia artificial se ha convertido en una cuestión de poder global. De ese modo, el campo de batalla actual no se limita al control del territorio o de las rutas comerciales, sino que también se libra en los microchips, los centros de datos y las redes de telecomunicaciones. En este contexto, Washington lleva años buscando reducir la dependencia económica con China y cortar lazos comerciales y tecnológicos entre ambos países imponiendo aranceles.

En el encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en mayo, el presidente chino advirtió del riesgo de caer en la trampa de Tucídides. Xi insistió en que el auge chino puede convivir con el liderazgo estadounidense y con el movimiento Make America Great Again, mientras que Washington rechaza que Estados Unidos esté en decadencia desde que llegó Trump a la Casa Blanca en 2025. En un mundo marcado por la competencia hegemónica entre ambas potencias, la incógnita sigue siendo si Washington y Pekín lograrán evitar los errores que acabaron arrastrando a otras potencias hacia el conflicto.

Rodrigo Castellanos

Madrid, 1998. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en geopolítica, conflictos y análisis político, especialmente en Asia-Pacífico y Europa

Miguel Gómez Catalán

Navarra, 2002. Graduado en Relaciones Internacionales por la URJC. Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la UC3M. Interesado en geopolítica, con especial atención al Indo-Pacífico, movimientos sociales y dinámicas políticas contemporáneas.

4 comentarios

  1. Expandir comentario
    Jorge Aguiló

    Si logró vender un libro , con lo que no tendría más mérito que un trabajo de escuela , el tipo es un genio , ja . Pero cae en dos errores y sin siquiera leerlo . Uno ,considera que EU tiene opciones , y dos , considera que los chinos pueden considerar perder .

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      Enhorabuena por vuestro trabajo. Excelente. Deberíais estar financiados con dinero público, si hacer pensar a la gente fuese unas prioridad de los estados. Gracias.

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    ¿Por qué China no puede ganar una guerra contra los estadounidenses?

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