Los tratados START son acuerdos entre Estados Unidos y Rusia para reducir sus capacidades nucleares, cuyas siglas corresponden a Strategic Arms Reduction Treaty, o Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. Desde los años treinta y en especial durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética desarrollaron armas de destrucción masiva, igual que Francia, el Reino Unido y China. Las dos superpotencias construyeron un gran arsenal nuclear y desde entonces han tratado de limitar la posibilidad de un ataque con tratados bilaterales para restringir su número de ojivas. Con todo, aún suman el 90% de las cabezas nucleares del mundo.
La firma de los tratados START: más fracasos que éxitos
Estados Unidos y la URSS firmaron el START I en 1991, meses antes del colapso soviético. El tratado estuvo vigente entre 1994 y 2009 y su objetivo era limitar las cabezas nucleares de ambos países a 6.000 para evitar ataques en los últimos años de la Guerra Fría. Ya antes de que el START I entrase en vigor, Estados Unidos y Rusia comenzaron a negociar el START II, que reducía el número máximo de ojivas nucleares a 3.500. Sin embargo, el acuerdo no entró en vigor y Rusia se retractó en 2002 como respuesta a la retirada de Estados Unidos del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (1972), que prohibía los escudos antimisiles. El START II fue reemplazado ese año con el Tratado SORT, por el que ambas potencias se comprometieron a disminuir sus cabezas nucleares a 2.200 en diez años.
Tras el fracaso del START II, el START III ni siquiera alcanzó la fase de negociaciones. No fue hasta 2010 cuando las dos potencias firmaron el Nuevo START, que reducía el máximo de ojivas nucleares permitidas a 1.550. Este tratado tenía una validez de diez años ampliables a quince. No obstante, durante su mandato (2017-2021), el presidente de Estados Unidos Donald Trump se mostró reticente a renovarlo bajo pretexto de que Rusia ya había alcanzado los límites pactados. Argumentó que extenderlo solo perjudicaría los arsenales estadounidenses, que aún debían disminuirse. Además, Trump pidió incorporar a China, pero Pekín y Moscú rechazaron la iniciativa.
Estados Unidos y Rusia ya no tienen tratados nucleares
Con la llegada al poder del sucesor de Trump, Joe Biden, Rusia y Estados Unidos acordaron ampliar la vigencia del Nuevo START. Lograron prorrogarlo hasta 2026, pero la invasión rusa de Ucrania complicó su cumplimiento. En febrero de 2023, Putin anunció que suspendía la participación de su país en el tratado. Aunque Estados Unidos ya sospechaba que Rusia no estaba respetando el acuerdo, su decisión pone fin al control de las armas nucleares de ambas partes, aumentando el riesgo de un enfrentamiento nuclear en el futuro.
El Nuevo START era el último tratado nuclear vigente entre Washington y Moscú. Las dos potencias llevan desde los años setenta negociando la no proliferación. La primera tentativa fue el SALT I, vigente entre 1972 y 1977. El que debería haber sido su sucesor, el SALT II, nunca entró en vigor. En 1988 adoptaron el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, que prohibía los misiles de rango de alcance entre 500 y 5.500 kilómetros. Su vigencia se extendió hasta 2019, cuando Estados Unidos y Rusia se retiraron. Algunos tratados nunca se implementaron, mientras que otros han conseguido con mayor o menor efectividad que ambas potencias reduzcan sus arsenales nucleares.







Indagad, si tenéis tiempo, en la historia del tratado Open Skies, que también ha estado en el aire (sic) en los últimos meses.
Cómo Rusia paga para que Estados Unidos, y otros países, sobrevuelen su territorio para estudiar todos sus movimientos relativos a armamento nuclear. Y viceversa.
Y por qué este tratado es tan importante para reducir la incertidumbre que provoca el arsenal nuclear, y el riesgo de que la falta de información, o una información errónea, pueda desencadenar una escalada de fuerza entre dos potencias nucleares.
A cualquier interesado en la materia le recomendaría este libro de Fred Kaplan: The Bomb: Presidents, Generals, and the Secret History of Nuclear War.
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