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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) es la agencia especializada de la ONU que coordina y facilita la cooperación meteorológica, climática e hidrológica entre los Estados miembros. Sus representantes se reúnen cada cuatro años en el Congreso Meteorológico Mundial y en las seis asociaciones regionales. La agencia también cuenta con el Consejo Ejecutivo, comisiones técnicas y la Junta de Investigación. Sus objetivos y actividades se agrupan en torno a tres áreas: el tiempo, el agua y el clima.
Un ejemplo de cooperación científica
El origen de la OMM es la Organización Meteorológica Internacional (OMI). Ésta se remonta a 1873, en Viena, cuando el Congreso Meteorológico Internacional le encargó al Comité Meteorológico Permanente que redactase el mandato y reglamento de una organización internacional para este ámbito. El resultado fue la fundación de la OMI en 1878 con nueve Estados miembros. La organización se encargaba de armonizar y facilitar el intercambio de información meteorológica, uno de los primeros frentes de cooperación científica internacional con objetivos sociales. Finalmente, la OMI fue incorporada en 1947 a la recién fundada Organización de Naciones Unidas, donde fue ratificada en 1950.
Hoy en día la Organización Meteorológica Mundial cuenta con 187 Estados y seis territorios miembros. Sus representantes se reúnen cada cuatro años en el Congreso Meteorológico Mundial, donde deciden la política y la dirección de la organización. En paralelo, se reúnen las seis asociaciones regionales —África, Asia, Sudamérica, Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, Suroeste del Pacífico y Europa—, que coordinan las actividades de la OMM en las respectivas regiones.
La OMM también cuenta con un Consejo Ejecutivo, dos comisiones técnicas y una Junta de Investigación. El Consejo prepara estudios y recomendaciones para el Congreso, y coordina y supervisa programas aprobados. Lo componen un presidente, tres vicepresidentes, los seis representantes regionales y veintisiete directores de servicios o agencias meteorológicas nacionales elegidos por el Congreso. Por su parte, las dos comisiones técnicas y la Junta de Investigación reúnen expertos para llevar a cabo esta labor y difundir sus hallazgos. Por último, el Comité de Coordinación Técnica del Consejo Ejecutivo ejerce como canal de comunicación entre el Consejo y estos órganos.
Tiempo, clima y agua
Los objetivos y funciones de la Organización Meteorológica Mundial giran en torno a las áreas de tiempo, agua y clima. Sobre el primero, la organización recopila e intercambia información meteorológica en tiempo real para proveer predicciones meteorológicas fiables a los Estados miembros. Pueden usarse para anticipar desastres naturales, guiar actividades en sectores como la pesca, la energía o la agricultura, reforzar la seguridad alimentaria o reducir riesgos. En esa línea, la OMM también busca contribuir al desarrollo de capacidades técnicas, institucionales y de infraestructura de los Estados miembros.
En segundo lugar, la OMM monitorea y promueve la gestión de recursos hídricos con objetivos a largo plazo. Esto incluye alertar ante una inundación y sequía, apoyar y asistir tareas de gestión del agua para una mayor seguridad alimentaria, y promover la investigación y transferencia de conocimiento y tecnología. En cuanto al clima, la OMM recopila y procesa datos, como sus variaciones, extremos y su impacto en la salud, la seguridad o el bienestar de las sociedades.
La OMM contra el cambio climático
Uno de los mayores logros de la Organización Meteorológica Mundial es su contribución al estudio y la concienciación sobre el cambio climático. En 1988, la OMM y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El IPCC investiga y ofrece una visión científica sobre el cambio climático y sus consecuencias sociales, económicas y medioambientales, lo que le otorgó el Premio Nobel de la Paz en 2007. Por otro lado, el apoyo de la OMM en la cooperación sobre el cambio climático la han convertido en un actor principal en la lucha contra sus repercusiones, por ejemplo, como fuente de referencia en las Conferencias de las Naciones Unidas al respecto.