¿Qué es la geopolítica cuántica?

La geopolítica cuántica estudia la competición entre países por la supremacía cuántica, es decir, cuando un ordenador de este tipo resuelva problemas más rápido que uno clásico. Como todavía está en desarrollo, se enfoca en una tecnología que promete ser revolucionaria
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¿Qué es la geopolítica cuántica?
Las científicas Hanhee Paik (i) y Sarah Sheldon (d) examinan un refrigerador del proyecto de ordenador cuántico de IBM en Yorktown (Nueva York). Fuente: IBM (Flickr)

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La geopolítica cuántica es la disciplina emergente que estudia la competición entre países para alcanzar la supremacía cuántica. Esta última supone el momento en el que un ordenador cuántico pueda resolver un problema más rápido que uno clásico. Como en postulados geopolíticos con otras tecnologías o territorios, hay quienes afirman que el país que posea ese ordenador y supremacía será el “dueño del mundo”. Lo novedoso de esta tecnología, no obstante, hace de la geopolítica cuántica una rama del análisis geopolítico general, más que un campo de estudio desarrollado.

Aun así, la computación cuántica promete una revolución tecnológica que acelerará las comunicaciones, permitirá avances en campos como la inteligencia artificial o la medicina y cuestionará la ciberseguridad actual. Su posible impacto en la economía y en las capacidades de defensa ha dado pie a una carrera público-privada entre Estados Unidos, China, Japón o la Unión Europea

La geopolítica cuántica y una revolución en camino

La computación cuántica difiere de la tradicional en que se basa en los principios de superposición y entrelazamiento de la mecánica cuántica. La superposición es el principio por el cual las partículas subatómicas pueden estar en varios estados a la vez hasta que se las observa y adoptan uno concreto. Gracias a la superposición se da el entrelazamiento, por el que dos partículas se comportan igual de manera simultánea sin importar la distancia entre ellas. 

Así, mientras los ordenadores clásicos resuelven cálculos a través de combinaciones de bits, unidades básicas de información que pueden ser 0 o 1, los cuánticos lo hacen mediante cúbits, que pueden ser 0, 1 y valores intermedios al mismo tiempo. Eso dispara la capacidad de hacer cálculos y resolver problemas. A priori, cuantos más cúbits, más capacidad. Y los cúbits entrelazados pueden compartir información de manera simultánea, lo que agiliza las comunicaciones y ofrece cifrados más herméticos y seguros, así como herramientas más potentes para desactivar los cifrados tradicionales. 

No obstante, la geopolítica cuántica observa desafíos. Está por un lado la decoherencia cuántica, por la que el estado cuántico (superposición y entrelazamiento) desaparece y da lugar a errores que nublan los resultados. A esto se añade la falta de algoritmos que permitan resolver operaciones dentro de ese estado cuántico limitado. También están las dificultades técnicas de construir ordenadores cuánticos. Para esquivar la decoherencia se calcula que se necesitan cientos de cúbits, números difíciles de alcanzar, que además deben conservarse a temperaturas extremas, cercanas al cero absoluto.

Competir mirando al futuro

Aunque se calcula que los ordenadores cuánticos alcanzarán su pleno potencial en diez o quince años, e incluso hay científicos que opinan que es una tarea inviable, la geopolítica cuántica ya se plasma en una carrera por controlar esta nueva tecnología. La lideran China y Estados Unidos, y en concreto empresas de este último. Google e IBM ya tenían proyectos avanzados antes de que el Gobierno estadounidense impulsase lo cuántico a través de una estrategia nacional y leyes específicas. Además de un duelo entre países, la computación cuántica es también una competición empresarial. 

En 2018, Google anunció que había alcanzado la supremacía cuántica gracias a su chip Sycamore. Según la compañía, con solo 53 cúbits logró resolver en minutos una operación que a un superordenador le habría llevado 10.000 años. No obstante, en 2020 un grupo de científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China dijo haber superado el hito de Google con un ordenador mucho más rápido. China también es el país que más patentes de tecnología cuántica ha registrado y el primero en lanzar un satélite cuántico al espacio, en 2016, para desarrollar nuevas redes de comunicación ultraseguras. 

Aunque lejos de los avances chinos y estadounidenses, la geopolítica cuántica ha sumado a otros países. La Unión Europea cuenta desde 2016 con un pacto estratégico para desarrollar una industria cuántica común. Los países miembros ya han avanzado proyectos, como la inversión de 2.000 millones de euros de Alemania o el proyecto Quantum Spain. El Reino Unido también anunció una inversión de 180 millones de euros para la carrera cuántica, y Japón tiene proyectos en marcha en colaboración con IBM y a través de la alianza de compañías como Toyota.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.