¿Qué es la Francáfrica?

La Francáfrica es la relación de dominación neocolonial que Francia mantiene con sus excolonias africanas
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¿Qué es la Francáfrica?
Billete de 5.000 francos de la época colonial. En la ilustración, la República Francesa, representada como una mujer, ampara a sus pueblos coloniales. Fuente: Wikimedia

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La Francáfrica (Françafrique en francés) es el conjunto de antiguas colonias francesas en África, especialmente las del África subsahariana. El término, con fondo peyorativo, se usa para referirse a la relación de dominación neocolonial que Francia mantiene con sus excolonias a través de mecanismos económicos, culturales y políticos.

El imperio colonial francés empezó a derrumbarse tras la Segunda Guerra Mundial. Francia estaba debilitada, los africanos habían desarrollado aspiraciones independentistas y surgían líderes anticolonialistas que pedían el fin del dominio europeo. Se hizo imposible mantener el control: para 1962, Francia había perdido casi todos sus territorios africanos. Sin embargo, la relación entre París y sus antiguas colonias nunca llegó a desaparecer. Antes de ceder el control, el Gobierno francés se aseguró de mantener su influencia en el continentes a través de la Francáfrica.

El nacimiento de la Francáfrica

Los franceses empezaron a establecerse en África durante el siglo XVII con enclaves comerciales a lo largo de la costa. Sin embargo, la gran expansión africana de Francia se inició a finales del siglo XIX, tras la conferencia de Berlín, en la que las potencias europeas se repartieron el continente. Francia, una de las principales beneficiarias junto al Reino Unido, construyó un imperio colonial que incluía territorios desde Madagascar a Yibuti, Argelia o la mayor parte del África occidental, una región estratégica y rica en recursos. De los 54 países africanos actuales, diecinueve fueron colonias francesas.

Francia se resistía a perder su influencia en el continente, aspiraba a mantener una proyección global y temía que Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética ganaran peso a su costa. Además, en el contexto de la Guerra Fría, Estados Unidos apoyó la estrategia francesa para evitar que África cayera bajo la influencia soviética. En este contexto, el Gobierno de Charles de Gaulle diseñó una hoja de ruta para la independencia de las colonias africanas que buscaba, ante todo, mantener la influencia francesa en el continente.

En un primer momento, Francia intentó establecer una organización regional, la Comunidad Francesa, parecida a la Commonwealth británica, pero el proyecto no cuajó. Entonces se optó por una estrategia más sutil: se otorgó la independencia a las colonias pero al mismo tiempo se firmaron acuerdos con los nuevos Estados que garantizaran una estrecha relación con Francia. El hombre que diseñó este entramado de relaciones, acuerdos y dependencias fue Jacques Foccart, asesor principal del presidente De Gaulle para África y considerado el arquitecto de la Francáfrica

Con estos acuerdos París se aseguraba el acceso a recursos naturales, mantener presencia militar en los nuevos Estados o incluso una gran influencia en los asuntos económicos de estos países. El modelo colonial evolucionó a uno neocolonial: se enmarcó en los límites constitucionales de los jóvenes Estados africanos y del derecho internacional, pero mantenía una relación de control desde la metrópoli.

Herramientas de influencia: franco CFA y operaciones militares

Uno de los mejores ejemplos de este neocolonialismo francés es el franco CFA, la moneda que aún usan catorce países africanos. Esta divisa se impuso desde la metrópoli al final del periodo colonial y estuvo ligada al franco francés y ahora al euro. Pese a que se defendió como una forma de evitar devaluaciones de las monedas africanas, el franco CFA ha funcionado como una herramienta de control francés sobre sus excolonias. El 50% de las reservas de estos países tiene que ser depositada en el Tesoro Francés y el encargado de imprimir la divisa es el Banque de France, el banco central francés. 

La relación neocolonial también se da en el ámbito de la seguridad. Francia se aseguró de mantener una presencia militar en el Sahel, una región crucial para su proyección internacional. Desde entonces, París ha actuado como el gendarme de la región, participando en misiones de mantenimiento de la paz, defendiendo la estabilidad de los regímenes locales o luchando contra el yihadismo. Pero sus tropas también han apuntalado la influencia francesa en la región. Entre otras actuaciones, Francia ha liderado la operación Serval en Malí entre 2013 y 2014 para luchar contra el yihadismo, que fue sucedida por la operación Barkhane, finalizada en 2022.

Rechazo a la Francáfrica

Pese a los intentos de Francia por mantener una relación cercana con sus excolonias, crece el rechazo a la antigua metrópoli en la región. Para muchos, la Francáfrica no ha sido esa asociación de hermanamiento que pretendía, sino la extensión del antiguo control colonial. Este rechazo se ha vuelto más evidente en los últimos años: varios países han sufrido golpes de Estado tras los que los golpistas denuncian la influencia francesa y rompen relaciones con París. Ocurrió en Malí en 2021, en Burkina Faso en 2022 y, más recientemente, en Níger en 2023. La pérdida de influencia de Francia es una oportunidad para rivales como Rusia, que no han dudado en sacar partido de estos golpes para ganar terreno en la región. 

Eduardo Saldaña

Madrid, 1994. Codirector de El Orden Mundial (una aventura de la que estamos orgullosos). Graduado en Relaciones Internacionales (URJC) y máster en Estudios Africanos (UAM).