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¿Qué es el esperanto, el idioma planificado que quiso ser la lengua universal?

¿Qué es el esperanto, el idioma planificado que quiso ser la lengua universal?
Fuente: Eugenio Hansen, OFS (Flickr)

El esperanto es un idioma planificado con vocación de ser la principal lengua internacional. La idea fue del oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof, quien publicó en 1887 su primera gramática y tradujo numerosos textos literarios al nuevo idioma. Su objetivo era construir una lengua sencilla y neutral que cualquiera pudiera aprender.

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El origen del nombre está en el seudónimo de Zamenhof, Doctor Esperanto, que en la propia lengua significa ‘esperanzado’. Alude a la esperanza de que el esperanto sea una alternativa, una lengua auxiliar, que facilite la comunicación internacional. Ese objetivo quedó recogido en la Declaración de Boulogne de 1905, el documento constitutivo de la lengua acordado en el primer Congreso Universal de Esperanto, celebrado en esa ciudad francesa. 

El esperanto no es la única lengua planificada auxiliar. Existe también, por ejemplo, el interlingua, creado en 1951. Pero mientras que el interlingua se construyó estandarizando sobre todo las lenguas romances de Europa occidental —francés, español, italiano y portugués— y el inglés, el esperanto toma palabras de las lenguas romances, germánicas y eslavas y las deforma, o inventa otras nuevas.

La URSS valoró hacerlo lengua oficial 

A partir de la década de 1890, el movimiento internacional del esperanto se expandió por todo el mundo, en especial en el hemisferio norte. Con el fin de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones promovió su enseñanza y propuso adoptarlo como lengua de trabajo. Sin embargo, Francia vetó la propuesta en 1922, a pesar de los informes favorables, alegando que el francés ya había sido asumido como lengua franca.

El esperanto no es lengua oficial en ningún país, aunque sí ha habido intentos de implantarlo, como en el microestado efímero de la República Esperantista de la Isla de las Rosas, ubicada frente a la costa adriática de Italia, en 1968. Incluso la Unión Soviética barajó usar el esperanto para la comunicación entre sus pueblos, pero el idioma no presentó las capacidades esperadas y desde 1936 los esperantistas fueron acusados de espionaje por sus conexiones internacionales. Al final, la URSS adoptó el ruso como lengua franca, pese a la diversidad lingüística de las repúblicas soviéticas.

El esperanto, menos de dos millones de hablantes pero traducido por Google

El esperanto todavía existe. Aún se celebran congresos mundiales, que desde el de Boulogne en 1905 han tenido lugar cada año en los cinco continentes, excepto durante las guerras mundiales. Los esperantistas han conseguido logros como su propia Academia del Esperanto, fundada en 1905 como Comité Lingüístico, cuyo objetivo es preservar los fundamentos de la lengua y observar su evolución.

El esperanto también ha sido incluido en cursos universitarios y de idiomas, y forma parte de la oferta de lenguas del traductor de Google. Además, la Asociación Universal de Esperanto, fundada en 1908, mantiene lazos con Naciones Unidas y la Unesco, la agencia para la educación y la cultura de la ONU. Al ser una lengua secundaria, sin país y por tanto sin censo, no es sencillo calcular cuántos hablantes tiene. La estimación más común está entre los 100.000 y los dos millones en todo el mundo.

Una utopía no exenta de críticas

El esperanto también ha recibido críticas, como su supuesto eurocentrismo, ya que se inspira en lenguas europeas sin considerar las africanas o asiáticas. Esta falta de representación y presunta homogeneidad ideológica le impediría convertirse en lengua universal. Asimismo, el esperanto carece de una cultura asociada propia, a pesar de que existan libros o canciones en ese idioma. Muchos detractores alegan también que el inglés ya se ha instituido como lengua internacional, por lo que el esperanto sería innecesario.

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