¿Qué es un arma química?

Las armas químicas están prohibidas desde hace décadas, pero han seguido usándose. Los principales retos internacionales son la detección y verificación de su uso, el acceso a conocimiento a través de internet para desarrollarlas y la destrucción segura de los arsenales que todavía existen
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¿Qué es un arma química?
Soldados israelíes del batallón Yanshuf durante un ejercicio de defensa contra armas químicas en 2010. Fuente: Fuerzas de Defensa de Israel (Wikimedia Commons)

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Un arma química es aquella que contiene propiedades tóxicas para herir, incapacitar o matar al enemigo. Estas sustancias pueden presentarse en estado sólido, líquido o gaseoso, y están diseñadas para liberarse en una concentración suficiente como para afectar a individuos, grupos de personas, fauna, vegetación y ecosistemas. A diferencia de las armas convencionales, que causan daño a través de la fuerza física, las armas químicas provocan reacciones de este tipo en los seres vivos.

Intoxicar al enemigo

El uso de armas químicas se remonta a la Antigüedad, pero con el avance de la ciencia moderna se hicieron más sofisticadas. La preocupación por esos avances a finales del siglo XIX se recogió en las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907, que prohibieron usar proyectiles que propagaran gases asfixiantes o nocivos. Sin embargo, la carrera armamentística llevó a que en la Primera Guerra Mundial se usaran agentes como el cloro, el fosgeno y el gas mostaza, que cambiaron la guerra tradicional.

Aquellos usos de las armas químicas llevaron a la firma del Protocolo de Ginebra de 1925, que prohibía el uso de gas venenoso y métodos bacteriológicos de guerra, pero no su desarrollo o almacenamiento. La Sociedad de Naciones, predecesora de la ONU, también intentó regularlas, pero fracasó ante la creciente desconfianza que enfrentaba. Debido a los avances de la industria y a la dificultad para controlar el uso de químicos, durante la Segunda Guerra Mundial se temía una guerra química generalizada, pero no sucedió. Sin embargo, la preocupación por el uso de las bombas nucleares por parte de Estados Unidos y la carrera armamentística con la Unión Soviética llevaron al Consejo de Seguridad de la ONU a precisar el concepto de “armas de destrucción masiva” en 1948. Éste incluye las armas nucleares, biológicas y químicas.

Las armas nucleares y biológicas empezaron a regularse, mientras que el vacío sobre las químicas facilitó su uso. Por ejemplo, Estados Unidos usó agente naranja en la guerra de Vietnam con el fin de alterar la logística y la alimentación del bando comunista. Este uso dejó graves consecuencias para la salud de las poblaciones expuestas y devastó extensas áreas del entorno natural. Otro uso se dio durante la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta. El régimen de Sadam Huseín usó armas químicas contra tropas y civiles iraníes, así como contra su propia población kurda.

La Convención sobre las Armas Químicas 

Mientras tanto, los esfuerzos por fortalecer la regulación internacional continuaban. La Convención de Armas Biológicas de 1972 marcó el camino para la Convención sobre las Armas Químicas (CAQ), aprobada en 1993 y en vigor desde 1997. La CAQ, que han firmado casi todos los países, solicitó prohibir la producción, almacenamiento y uso de armas químicas, y demandaba la destrucción de las existentes.

La CAQ clasifica las sustancias químicas en tres categorías. Por un lado, están aquellas que casi no tienen uso fuera de la guerra. Estas incluyen agentes nerviosos como el sarín y el VX, y vesicantes, como el gas mostaza, que causa quemaduras. Otras incluyen sustancias que poseen usos legítimos pero que pueden ser desviadas para fabricar armas químicas. Por último, están las sustancias precursoras de agentes químicos pero que tienen muchos usos industriales y comerciales, como el cloro y el fosgeno, que atacan el sistema respiratorio.

La CAQ impone controles sobre la producción, procesamiento y consumo de estas sustancias. También requiere que los Estados miembros declaren y, si es necesario, reduzcan sus reservas. Su mecanismo de verificación es implementado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Este organismo lleva a cabo inspecciones en instalaciones de los Estados parte, monitorea la destrucción de arsenales químicos y ofrece asistencia técnica y protección frente a amenazas químicas.

Se siguen usando

Sin embargo, las armas químicas se han seguido produciendo y usando. Uno de los principales desafíos es precisamente la detección y verificación de su uso en conflictos. Por ejemplo, durante la guerra civil siria se ha reportado el uso de cloro y gas sarín por parte del régimen de Bashar al Asad. Otro reto es la diseminación de conocimiento en internet para producir agentes químicos, accesible tanto para individuos como para grupos terroristas. Dáesh, por ejemplo, llevó a cabo ataques con agentes tóxicos en Irak y Siria. 

Finalmente, también está el envejecimiento de los arsenales químicos y la seguridad de su destrucción. La CAQ obliga a destruir las reservas de armas químicas, pero es un proceso caro, peligroso y difícil técnicamente. Uno de los casos más importantes fue el arsenal ruso heredado de la época soviética, destruido en 2017 según confirmó la OPAQ. Sin embargo, Estados Unidos acusó en 2024 a Rusia de usar un agente químico durante la guerra de Ucrania.

Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.