¿Qué es el aislacionismo?

Los países que han implementado políticas aislacionistas buscan ser autosuficientes y preservar su soberanía y seguridad, pero ven perjudicada su economía y su presencia internacional. El actual ejemplo más claro es Corea del Norte, que ha limitado casi por completo su contacto con el exterior
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¿Qué es el aislacionismo?
Encuentro entre Kim Jong-un y Donald Trump en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas en junio de 2019. Fuente: Archivo de la Casa Blanca de Trump (Flickr)

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El aislacionismo es un enfoque de política exterior mediante el cual un Estado limita al máximo sus interacciones internacionales para centrarse en sus aspectos internos. Ha sido puesto en práctica por diversos imperios y Estados en el pasado, pero en el actual mundo globalizado es difícil conseguirlo en su totalidad. Con todo, el régimen de Corea del Norte ha alcanzado un elevado grado de aislacionismo incluso en el siglo XXI, y existen políticas que pueden estar vinculadas a las aislacionistas como la neutralidad, el proteccionismo o la oposición al multilateralismo, pero que no necesariamente implican aislacionismo.

¿Qué sacan los países con el aislacionismo?

Los Estados que han aplicado medidas aislacionistas buscan ser autosuficientes, mantener intacta su soberanía nacional, conservar sus recursos y proteger sus industrias. Para ello, minimizan las relaciones exteriores limitando sus intervenciones militares, alianzas políticas y acuerdos comerciales. El aislacionismo puede aportar ventajas al Estado que las implanta, pero también presenta efectos negativos en diversos sectores.

A nivel económico, el aislacionismo protege a las industrias nacionales, reduce la dependencia comercial del exterior y protege puestos de trabajo. Sin embargo, también aumenta el riesgo de sufrir un estancamiento económico, la vulnerabilidad ante una crisis interna y la incapacidad de adoptar avances tecnológicos, limitando su progreso. En cuanto al alcance político, el aislacionismo ayuda a mantener la soberanía nacional y reduce las posibilidades de entrar en conflictos. Pero, al mismo tiempo, reduce la capacidad del país para ganar influencia internacional y puede dar una imagen de Estado debilitado

Asimismo, el aislacionismo potencia la cultura nacional y aumenta la seguridad interna del país. Sin embargo, también implica renunciar a alianzas que podrían ser beneficiosas y supone el estancamiento en sectores clave como el tecnológico. Además, grandes retos actuales como el cambio climático son transnacionales y presentan efectos globales, por lo que el aislacionismo dificulta hacerles frente.

De Corea del Norte a las políticas de Estados Unidos

El aislacionismo no es una política contemporánea. Por ejemplo, el reino de Camboya en el siglo XIV, la dinastía Ming en la China del siglo XV, el shogunato Tokugawa en Japón entre el XVII y el XIX o la España de Franco en el XX llevaron a cabo políticas aislacionistas. En la actualidad, el ejemplo más claro es Corea del Norte. Tras el fin de la guerra de Corea en 1953, el país comenzó a aislarse, y en su Constitución de 1972 oficializó la ideología juche como línea de pensamiento nacional. Esta ideología se caracteriza por la autarquía, el sentimiento nacionalista y la importancia del poder militar. 

Corea del Norte alcanzó su aislamiento más extremo durante la pandemia de covid-19, a pesar de que mantuvo relaciones con China o Rusia. Mientras tanto, sus residentes sufren fuertes limitaciones en sus libertades básicas, no tienen acceso a internet y los pocos canales de televisión están controlados por el Gobierno para evitar la entrada de información externa. De hecho, en 2021 se introdujo una ley que castiga a cualquier persona que consuma películas, música o moda extranjera.

Otro país con una historia marcada por el aislacionismo es Bután, que se cerró al exterior para proteger su cultura nacional. Aunque se había independizado en 1949, entró en la ONU apenas en 1971, prohibió el turismo hasta 1974 y permitió el internet y la televisión en 1999. Hoy en día sólo tiene relaciones con 57 países. En Europa también hubo un caso en el siglo XX: Albania. Su líder, Enver Hoxha, rompió relaciones con Yugoslavia y, en 1961, aisló al país del resto del mundo, manteniendo relaciones sólo con China.

Por su parte, Estados Unidos ha sido caracterizado como aislacionista por su política exterior del periodo de entreguerras. Durante aquel periodo, el Congreso aprobó las Leyes de Neutralidad, que prohibían la venta de armas o munición a países participantes en guerras, y rechazó la entrada a la Sociedad de Naciones. Sin embargo, estos ejemplos han sido discutidos con otros como la intervención estadounidense en asuntos de seguridad europea mediante créditos y convenciones internacionales.

En la actualidad, el presidente Donald Trump también ha sido calificado como aislacionista por su eslogan America First (‘Estados Unidos primero’), o medidas como la retirada de soldados estadounidenses destinados en Irak y Afganistán. Sin embargo, su política, más que aislacionista, busca romper con el multilateralismo mediante decisiones como la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud, o la amenaza de abandonar la Organización Mundial del Comercio.

Nerea Seijas

Madrid, 2003. Cursando el doble grado de Estudios Internacionales y Economía en la UC3M. Interesada en la geopolítica y sus efectos sociales.