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El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés) es un grupo de presión cuyo objetivo es mantener el apoyo estadounidense al Estado judío. Es el principal lobby sionista y uno de los más poderosos del país, y se describe como bipartidista ya que patrocina a demócratas y republicanos. El AIPAC fue fundado en 1954 por un sionista norteamericano ante las críticas internacionales tras la masacre de Israel contra 69 palestinos en el pueblo de Qibya. Durante sus primeras décadas tuvo poco poder, pero ganó influencia desde la guerra del Yom Kipur de 1973 y los años ochenta.
La ficha clave para Israel en Estados Unidos
El AIPAC centra su actividad en seis frentes. Por un lado está fortalecer las relaciones entre Estados Unidos e Israel y mantener la ayuda en materia de seguridad. Por otro, que Israel establezca acuerdos con países vecinos y que aumente la presión económica y diplomática de Estados Unidos sobre Irán. Finalmente están la lucha contra las organizaciones islamistas y contra la deslegitimación internacional del Estado de Israel.
En sus comienzos el AIPAC recaudaba fondos para candidatos políticos a través de comités de acción política, organizaciones privadas que influyen en las elecciones involucrándose con el electorado. Sin embargo, a partir de 2021 comenzó a reunir y enviar dinero a campañas políticas a través de grupos propios, en especial su propio gran comité, el United Democracy Project.
Para mantener el apoyo del Congreso y la Casa Blanca a Israel, el AIPAC tiene relación con políticos de los dos grandes partidos. Fue en su cumbre de 2016 donde el entonces candidato republicano Donald Trump anunció que trasladaría la embajada a Jerusalén y que acabaría el acuerdo nuclear con Irán si llegaba a la presidencia. En aquel encuentro también participó a distancia el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, así como la candidata demócrata Hillary Clinton y el entonces vicepresidente Joe Biden.
El AIPAC en campaña
El AIPAC ha ganado protagonismo a raíz de la guerra en Gaza desde octubre de 2023 y el ciclo electoral de 2024. Lleva más de 24 millones de dólares en contribuciones. A pesar de acercarse ideológicamente más al Partido Republicano, también ha apoyado a numerosos políticos demócratas. Pero, más que apoyar a demócratas proisraelíes con bastantes oportunidades de ganar, el lobby ha apoyado a los candidatos que se presentaban contra demócratas más progresistas y contrarios a Israel.
Varios de estos candidatos demócratas al Congreso perdieron contra copartidarios financiados por el AIPAC. Es el caso de Cori Bush, derrotada por Wesley Bell en Misuri, y Jamaal Bowman, derrotado por George Latimer en Nueva York. Bell obtuvo más de ocho millones de dólares del AIPAC y otros grupos, mientras que derrotar a Bowman le costó al lobby hasta 14,5 millones de dólares. Tanto Bell como Latimer han defendido el derecho de Israel a defenderse y han apoyado al Estado hebreo durante el conflicto.
Cuestionado, pero activo
Pese a su gran poder, el AIPAC está siendo cada vez más cuestionado debido a su apoyo incondicional a Netanyahu. La simpatía con Israel sigue siendo mayoritaria en la población estadounidense, pero las encuestas revelan que el apoyo a la población palestina ha aumentado entre los demócratas más jóvenes en el contexto de la guerra en Gaza. Además, la gran financiación del AIPAC también muestra que cada vez necesita más dinero para mantener su influencia. Al mismo tiempo, se han lanzado iniciativas para contrarrestar su poder en el Congreso, como Reject AIPAC, y grupos de presión judíos de tendencia más moderada, como J-Street, que han criticado al primer ministro israelí y han pedido una negociación de paz.
La guerra en Gaza está influyendo cada vez más en las elecciones presidenciales estadounidenses. Con ello, el AIPAC busca influir en ambos candidatos. Trump mantiene su apoyo a Israel y a Netanyahu, aunque urge al primer ministro a acabar la guerra lo antes posible. Por su parte, Kamala Harris ha sido crítica con Israel y ha pedido el cese al fuego, pero no apoya el embargo de armas y defiende el derecho israelí a la defensa. Harris está en una posición más delicada que Trump, pues gran parte del electorado demócrata espera que sea más crítica con Israel y tome medidas para intentar frenar la matanza de palestinos.





