“No a la guerra”, tampoco a Europa: los malabares de Pedro Sánchez en política exterior

El rechazo español al conflicto en Irán choca con la falta de medidas para fortalecer a Europa ante las amenazas de Donald Trump. A ello se suman otras contradicciones que, si no se abordan a nivel interno, podrían condenar a España a la irrelevancia internacional
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“No a la guerra”, tampoco a Europa: los malabares de Pedro Sánchez en política exterior
Pedro Sánchez durante su intervención de este 25 de marzo sobre la guerra en Oriente Próximo ante el Congreso de los Diputados. | THOMAS COEX - AFP

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“No a la guerra”. Pedro Sánchez ha rescatado hoy en el Congreso de los Diputados el lema en rechazo a la guerra de Irak para condenar el ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente del Gobierno español es uno de los líderes internacionales que más ha rechazado el conflicto iniciado por Washington y Tel Aviv en Oriente Próximo. Como parte de ello, España ha negado a Estados Unidos el uso de sus bases militares en Rota y Morón para atacar a Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, respondió amenazando con cortar todo el comercio con España.
La oposición de Sánchez a la guerra en Oriente Próximo es su último desencuentro con Trump. El jefe del Ejecutivo español ha condenado el genocidio de Israel en la Franja de Gaza y ha chocado con el mandatario republicano en la defensa de la democracia, el multilateralismo y el derecho internacional, el cambio climático, las políticas migratorias o la protección del comercio. Pero sobre todo, Sánchez fue el único líder de la OTAN que no aceptó elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB anual, sosteniendo que España podría alcanzar sus objetivos de capacidades sin ese porcentaje. 
En su lugar, Sánchez ha apostado por reforzar la industria de defensa europea, crear un ejército europeo y avanzar hacia la autonomía estratégica. Sin embargo, las palabras del líder socialista no se corresponden del todo con los hechos. Lejos de apostar por la soberanía europea, España ha aumentado su dependencia de Estados Unidos en defensa y energía. De igual manera, no ha participado en varias iniciativas destinadas a desarrollar una defensa europea más autónoma e integrada, como la extensión del paraguas nuclear francés o la misión militar en Groenlandia. Estas contradicciones, más que fortalecer a España, amenazan con erosionar la posición internacional del país en el futuro.
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David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.