Cartografía Economía y Desarrollo África

Los préstamos de China a África

Descripción del mapa

La presencia económica de China en África no solo se ha dado en un plano geoestratégico o comercial, sino que una de las ramas de Pekín para aumentar su presencia e influencia en el continente se ha desarrollado a través de los préstamos a distintos Gobiernos africanos.

Es ampliamente conocido que buena parte de las dificultades de los estados africanos han pasado tradicionalmente por problemas de liquidez económica, espirales de deuda impagables y otro buen número de trampas de la pobreza. Esas debilidades —unidas a otros factores como la corrupción— han lastrado el desarrollo y la estabilidad económica, así como los esfuerzos para luchar contra problemas de primer nivel como la pobreza o la desigualdad existentes en muchos de estos países del continente africano. Esta fragilidad en el plano económico ha llevado, a su vez, a numerosos problemas en el ámbito político.

Una de las aproximaciones de China para con el continente africano ha sido intentar paliar esas debilidades estructurales. No tiene un componente altruista, sino una perspectiva de extremo pragmatismo: si la potencia asiática está interesada en explotar en el largo plazo los recursos africanos llegando a acuerdos duraderos con los distintos Gobiernos y uno de los factores que puede trastocar esta estrategia es la debilidad económica de los mismos, China hará todo lo posible para minimizar esos riesgos. Así, nos encontramos con que en países absolutamente estratégicos para Pekín, como Etiopía o Angola, ha invertido más de 10.000 millones de dólares desde principios de siglo en préstamos a los Gobiernos. En países también relevantes, como Kenia o Sudán, esa cifra oscila entre los 5.000 y 10.000 millones.

Como ocurre en otros aspectos, como las importaciones o las exportaciones, esta situación puede acabar poniendo en una situación comprometida a los distintos países del continente africano. Si sus finanzas acaban siendo dependientes en exceso de los fondos de Pekín, sus decisiones políticas y económicas también pueden acabar siéndolo.

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