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Mapa ruta fentanilo def

Fabricado en China, cocinado en México y consumido en EE.UU.: la ruta global del fentanilo

Cerca de 200 ciudadanos estadounidenses pierden cada día la vida a causa de esta droga con origen en los laboratorios asiáticos
CartografíaGeopolíticaEstados Unidos

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Cien veces más potente que la morfina y cincuenta que la heroína, el fentanilo está detrás de la peor crisis de drogas de la historia de Estados Unidos. Cerca de 200 ciudadanos estadounidenses pierden cada día la vida a causa de esta sustancia en una epidemia que registra cifras cada vez más abultadas y que ya es más letal que las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán juntas.

Se trata, eso sí, de un descontrol propiciado por la propia industria farmacéutica norteamericana y la entrada en escena de una ruta de abastecimiento global que se interna en EE.UU. desde México pero que tiene su origen al otro lado del Pacífico, concretamente en China.

Opiáceos para todos

A mediados de los noventa, los médicos estadounidense empezaron a prescribir de forma masiva opiáceos, hasta entonces reservados únicamente para los enfermos de cáncer, para tratar dolores de la población general. El cambio de paradigma llegó de la mano de un nuevo medicamento —y una potente campaña de marketing y sobornos a médicos— llamado OxyContin, un fármaco casi tres veces más fuerte que la morfina que liberaba lentamente su contenido en el organismo y prometía no generar adicción. Eso, claro, si la pastilla no era machacada y se desprendía de su película protectora.

En 2001 las ventas de OxyContin ya alcanzaban los 1.600 millones de dólares, más que la Viagra, y pronto se desató en todo el país una primera ola de drogadicción que empujó a muchos antiguos pacientes al mercado ilegal para conseguir su chute diario. Así, las muertes por sobredosis a causa de opioides de prescripción empezaron a aumentar al menos desde 1999.

La segunda ola de muertes llegó en 2010, cuando la heroína, más barata pero también más peligrosa, comenzó a sustituir a los opioides de prescripción, que estaban siendo reformulados para dificultar su uso como droga de ocio. El verdadero punto de inflexión, sin embargo, se produjo en 2013, cuando una nueva sustancia que se podía producir por completo en un laboratorio comenzó a inundar las esquinas de Estados Unidos.

La epidemia de fentanilo en Estados Unidos

La gran epidemia de fentanilo

En 1960 un químico belga llamado Paul Janssen sintetizó por primera vez fentanilo y pronto su invento, más efectivo y menos problemático que la morfina, se popularizó primero como anestesia en las cirugías cardíacas y después como analgésico tras cualquier operación quirúrgica. Pero debido a su potencia, sin la supervisión de un anestesiólogo, se convierte en una sustancia altamente mortífera.

Su primer uso como droga recreativa se identificó en 2006, cuando el fentanilo comenzó a circular en Chicago después de que un químico mexicano apodado el Cerebro convenciera a los hombres del Chapo Guzmán para fabricarlo. Su detención impidió que le diera tiempo a enviar más de diez kilos a Estados Unidos, pero su idea caló entre los narcos mexicanos, que ya habían ganado experiencia en el mundo de las drogas sintéticas con la metanfetamina y habían empezado a trabajar al margen de los traficantes colombianos.

La materia prima, en este nuevo flujo, llegaba desde China, según la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). Con su potente industria química, que provee al mundo de todo tipo de sustancias básicas para productos tan variados como perfumes o explosivos, el gigante asiático es el gran proveedor del fentanilo que está arrasando Estados Unidos y que en 2022 fue responsable de dos terceras partes de las 110.000 sobredosis registradas en el país.

La activación de la conexión china en 2013 provocó que los camellos norteamericanos empezaran a cortar sustancias como la cocaína o la metanfetamina con fentanilo, mucho más barato, y muchas personas acabaron enganchadas a una droga que ni siquiera sabían que estaban tomando y cuyos patrones de consumo desconocían hasta sus propios distribuidores.

Su potencia permite que sea enviado en pequeños paquetes por vía postal o escondido en contenedores que cruzan el Pacífico de forma legal y llegan a Estados Unidos, Canadá o México. En 2019, sin embargo, Pekín prohibió la producción, venta y exportación de fentanilo a excepción de un puñado de licencias gubernamentales tras los esfuerzos diplomáticos de las Administraciones de Barack Obama y Donald Trump.

Desde ese momento, y aunque la débil aplicación de la nueva normativa no ha acabado con todo el tráfico del país asiático, los fabricantes chinos pivotaron hacia los conocidos como precursores de fentanilo, sustancias a partir de las cuales los traficantes mexicanos obtienen la droga que luego introducen en Estados Unidos.

La creciente persecución de los productores en China —el Gobierno de Joe Biden ha impuesto recientemente sanciones a 28 personas y organizaciones del país— está provocando que el potente sector químico indio también participe en la ruta global del fentanilo, aunque por el momento con una actividad mucho más discreta que la china.

El mapa del consumo de cannabis en el mundo

Una vez en suelo mexicano, los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación cocinan los precursores y transportan el fentanilo resultante hasta la frontera con Estados Unidos, en su gran mayoría hasta el cruce entre Tijuana y San Diego, donde lo esconden en coches y camiones de carga. Una vez en suelo estadounidense, la droga se distribuye por todo el país, aunque es en la región de los Grandes Lagos donde causa mayores estragos en forma de muertes por sobredosis.

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