En la ONU, poco importa que una abrumadora mayoría de países se posicione a favor de algún tema en la Asamblea General, pues esta emite recomendaciones que no son vinculantes. Si el tema en cuestión tiene que ver con la paz y seguridad, deberá pasar el filtro del Consejo de Seguridad, donde Rusia, Estados Unidos, Francia, China y Reino Unido pueden hacer uso de su derecho de veto para acabar con cualquier posibilidad de que una resolución salga adelante, algo que ocurre con bastante frecuencia.
Desde la creación del organismo internacional en 1946, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han activado su derecho para vetar resoluciones hasta en 279 ocasiones. Si bien todos han hecho uso de este privilegio en algún momento, nadie lo ha puesto más en práctica que Rusia —anteriormente la Unión Soviética—.
De hecho, de todos los vetos registrados en los casi 80 años de historia del organismo, el 45,9% han llegado desde Moscú. Le sigue Estados Unidos, con un 31,2% de los vetos, el último de ellos para impedir, en abril de 2024, la entrada de Palestina en la ONU como miembro de pleno derecho. En contraste, todos los vetos emitidos por China, Francia y Reino Unido suman solo un 23% del total.
El Consejo de Seguridad es el único organismo de la ONU cuyas decisiones son vinculantes para los 193 países que forman parte de las Naciones Unidas. Se estableció con la misión de mantener la paz y la seguridad en el mundo, aunque ha recibido fuertes críticas por no ser capaz de cumplir su objetivo precisamente por el bloqueo que ejercen los miembros permanentes.
Si bien desde el fin de la Guerra Fría los miembros permanentes europeos —Francia y Reino Unido— no han vuelto a emplear el veto, prefiriendo la abstención, este no ha sido el caso de Estados Unidos, Rusia o China, que han vetado más de sesenta proyectos de resolución desde el año 2000. De hecho, estos tres países ya han bloqueado seis resoluciones en los cinco primeros meses de 2024, las mismas que se censuraron en todo el año 2023.
Si sólo nos fijáramos en los vetos posteriores a 1991, Rusia sigue superando a Estados Unidos en número de vetos emitidos, aunque en los veinte años anteriores (1970- 1990) el país norteamericano superó por mucho a la entonces URSS cuando tocó pronunciarse en temas relacionados con Oriente Próximo, específicamente aquellos proyectos de resolución referidos a los territorios árabes ocupados en el marco del conflicto árabe-israelí.
La evolución de los vetos en el Consejo de Seguridad de la ONU
Sin embargo, que Rusia sea el país que más veces ha frenado resoluciones en el Consejo se debe sobre todo a la desmesurada cantidad de vetos que la Unión Soviética ejerció contra la incorporación de nuevos miembros a la ONU en las primeras décadas de la Guerra Fría. Siguiendo la lógica de bloques, la URSS vetó sistemáticamente la entrada a cualquier país que no estuviera en su órbita, entre ellos Austria, Irlanda, Portugal o Italia.
Esta práctica fue también una respuesta a la negativa de Estados Unidos a admitir a todas las repúblicas soviéticas por separado en la organización. Los vetos de la URSS fueron tan habituales que al representante soviético entre 1946 y 1965, Mijáilovich Mólotov, era conocido por el sobrenombre de Mr. Veto.
Más allá de la Guerra Fría, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha seguido siendo un reflejo de las dinámicas geopolíticas globales de cada momento histórico. Desde los años noventa hasta 2010 se registró por ejemplo un menor uso del veto que coincidió con un momento de relativa estabilidad entre las grandes potencias.
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Sin embargo, a medida que las tensiones geopolíticas entre Rusia y los países occidentales han vuelto a aumentar, también lo ha hecho el uso del veto en el organismo internacional, especialmente desde la anexión de Crimea en 2014.
En cuanto a China, a medida que se ha ido convirtiendo en una de las grandes potencias también ha comenzado a emplear su derecho a veto con más frecuencia. Concretamente, desde el comienzo del siglo XXI el país asiático ha frenado resoluciones del Consejo hasta en dieciséis ocasiones, siendo solo tres los vetos anteriores a esa fecha.








