España es uno de los pocos países del mundo donde madres y padres disfrutan del mismo permiso por nacimiento. Una excepción en un panorama internacional que cuenta con países donde las bajas pueden superar el año y con otros que apenas ofrecen un mes o donde el padre tan solo puede disfrutar de un par de días. En la inmensa mayoría de los casos, el denominador común es que las madres siguen cargando con la responsabilidad de los cuidados.
Con un norte global inmerso en una crisis demográfica y donde el empleo de ambos progenitores se hace cada vez más fundamental para sostener a las familias, los permisos de maternidad y paternidad se han convertido en un pilar clave del Estado de bienestar. El cuidado de los hijos sigue siendo uno de los principales obstáculos en la carrera profesional de las mujeres, y es por eso que reforzar el permiso de paternidad no solo favorece la corresponsabilidad en el hogar, sino que también actúa como herramienta para reducir la brecha de género.
A pesar de los avances, los datos recogidos por el Instituto Europeo para la Igualdad de Género demuestran que siguen siendo las madres las que continúan asumiendo la responsabilidad de cuidar a los hijos y, por tanto, las que hacen un uso mayor de los diferentes tipos de bajas tras el nacimiento de un niño: además de las bajas reservadas exclusivamente a las madres, también ellas siguen utilizando la mayor parte de todo el tiempo remunerado de los permisos compartidos entre ambos progenitores en la UE.
Los permisos remunerados por nacimiento: un puzle burocrático
En concreto, son tres los tipos de baja para hacer frente al nacimiento de un niño: el permiso por maternidad, que puede comenzar a disfrutarse unos días antes del parto y normalmente cubre casi la totalidad del sueldo de la madre; el permiso por paternidad, que se puede disfrutar a partir del nacimiento del niño y compaginarse con el de la madre; y el permiso parental o por cuidado infantil y del hogar, que se suele disfrutar a continuación del de maternidad o paternidad y generalmente se puede transferir entre los dos progenitores, en función de la legislación.
La falta de homogeneidad en este asunto es tal que entre los países de la OCDE encontramos desde sistemas integrados —como el de España, con la misma estructura para madres y padres, todo bajo el paraguas del permiso de maternidad o paternidad— hasta otros muy fragmentados, donde el permiso de maternidad o paternidad es más escaso pero se puede alargar empleando el permiso por cuidado infantil y del hogar reservado a los padres o madres, que además puede ser distinto en función del género.
Ocurre en Portugal, donde el permiso son seis semanas para la madre y cinco para el padre, pero el país ofrece en realidad, con todos los permisos disponibles, 30 semanas de permisos pagados para las madres y 22 para los padres. Eso sí, aunque las semanas de la baja por nacimiento están remuneradas con la totalidad del salario, las adicionales lo están al 74% y el 65% del salario, respectivamente.
Fuera de Europa, se dan casos más dispares. En México, por ejemplo, las madres cuentan con 12 semanas totales pagadas, mientras que los padres solo una semana, sin acceso a otro tipo de permisos parentales.
Por su parte, Estados Unidos es el único país de los 41 analizados por la OCDE que no contempla la posibilidad de que los progenitores de un recién nacido falten al trabajo a la vez que conserven su sueldo, aunque algunos estados dentro del país, como California o Washington, sí que lo hacen.
Dentro de Europa, hay una brecha aún mayor con los países del este, donde también la fuerza laboral femenina es menor y donde otros indicadores de desarrollo apuntan a la falta de igualdad de género. Así, Bulgaria y Grecia son los países con más semanas disponibles de baja remunerada por maternidad, superando el año. Si se añaden los permisos por cuidado infantil, Hungría, Eslovaquia o Rumanía superan las 100 semanas de permisos disponibles para las madres entre todas las categorías.
Hungría llega a ofrecer 160 semanas, aunque las 136 de permiso parental o por cuidado infantil se pagan sólo al 40% del salario. El contraste es enorme con los padres, que en estos mismos países apenas suman unas 11 semanas teniendo en cuenta todos los permisos, pagadas en torno al 20% del sueldo de media.
Así, el peso de los cuidados sigue recayendo sobre las mujeres incluso en la UE, la región más avanzada en igualdad de género, pero donde para que las familias no pierdan ingresos suelen ser ellas quienes acaban acumulando la mayoría de los permisos.
Permisos igualitarios e intransferibles: el modelo a seguir
En realidad, la ampliación solamente del permiso de maternidad no es positiva en términos de igualdad de género. Para alcanzar esos objetivos es más importante aumentar los permisos de paternidad y el aprovechamiento de los mismos, al tiempo que se fomenta la empleabilidad de las madres.
Dentro de la UE, es en el este donde hay mayores diferencias en la disponibilidad de permisos entre padres y madres, pero también donde el uso de los permisos existentes es mínimo por parte de los padres. En Polonia, por ejemplo, el 99% de los que se acogieron en 2018 a los permisos disponibles por nacimiento de hijos fueron mujeres.
La brecha de género en las tareas domésticas en la Unión Europea
El aprovechamiento de los permisos por parte de los padres es el principal campo de batalla de los sistemas de bienestar europeos. Hacer los permisos intransferibles entre los progenitores es una de las medidas que mejor funcionan. España cuenta con ese sistema desde el año 2017. En 2024 se aumentó la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad a 17 semanas, más dos adicionales remuneradas para el cuidado de los hijos que son disfrutables hasta que el hijo tiene ocho años.
Desde 2017, cuando entraron en vigor los permisos intransferibles para los padres, hasta 2021, con el modelo de permisos iguales, intransferibles y pagados al 100%, España se ha convertido en el país de la UE con mayor participación de los padres en el cuidado de los hijos, pasando estos de dedicar solo el 10% del tiempo de cuidados hace una década a cerca del 50% ya en 2022, y empleando de media 16 semanas tras el nacimiento de sus hijos, un tiempo similar al de las madres.
Sin embargo, la forma en la que se divide y se emplea ese tiempo de cuidados es igualmente relevante. La Plataforma por los Permisos Igualitarios de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) destaca que los permisos de paternidad se combinan con los de maternidad en nuestro país, y que sólo el 20% de los padres ejerce los cuidados de sus hijos en soledad y turnándose con su pareja.
En cualquier caso, la duración y aprovechamiento de los permisos pagados no es el único factor que determina la posterior reincorporación al mercado laboral. La disponibilidad de servicios de cuidado infantil públicos, accesibles y de calidad es determinante. En este sentido, en 2024, en solo cuatro países de la Unión Europea (Dinamarca, Portugal, Noruega y Eslovenia) más de la mitad de los niños de 0-3 años asistían 25 horas o más a la semana a algún tipo de institución de educación formal.
Es en esos años cuando contar con un sistema de bajas en el que ambos progenitores puedan, de forma independiente, asumir el cuidado infantil, junto a un sistema público y accesible de cuidados resulta decisivo para garantizar una igualdad real.











Resulta muy interesante este gráfico y resulta llamativo ver la discrepancia que hay entre países. Por otro lado, profundizando algo más en el tema, parece que los datos que maneja el parlamento europeo difieren de algunos de los que se muestran en la gráfica. Los comparto mediante el siguiente enlace por si fuera de vuestro interés. Algunas diferencias como en el caso de Finlandia son muy acusadas.
https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/ATAG/2019/635586/EPRS_ATA(2019)635586_EN.pdf?fbclid=IwAR2_LrTRc7sOi1Qo215Gr3ESxHeYT-6ZFXcgLQ7kzjneDSH_59tLLNsEz-o
Gracias Mikel por tu comentario y por el link, son muy interesantes los datos. ¡Guardados quedan!
La principal diferencia que veo entre la OCDE y el Europarlamento es que el informe del primero incluye también los días de baja parental, es decir, los que están disponibles para ambos progenitores.
Un saludo,
Álvaro.