Evolución producción de petróleo

¿Cerca del peak oil? Así ha crecido la producción de petróleo en el último siglo

Estados Unidos, Rusia y los países de la OPEP lideran el mercado mundial de petróleo, que en 2019 superó su récord de barriles diarios
CartografíaGeopolítica

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En 1919, cuando la industria petrolera apenas echaba a andar, el jefe del Servicio Geológico de Estados Unidos predijo que la producción nacional de crudo alcanzaría su cota máxima en los siguientes tres años. El rendimiento de aquel entonces, sin embargo, suponía tan solo el 6% de la extracción estadounidense actual. A una conclusión similar llegó el reputado geofísico M. King Hubbert en 1956, que durante un tiempo consiguió convencer al sector de que el pico llegaría entre 1965 y 1971.

Con la ralentización de los descubrimientos de nuevos depósitos a principios de los 2000, muchos volvieron a vaticinar el pinchazo de la burbuja petrolera, pero luego llegó la técnica del fracking hidráulico y el petróleo de esquisto y la fecha del adiós definitivo sufrió un nuevo atraso. Ya en fechas más próximas, la Agencia Internacional de la Energía afirmó en 2010 que el pico había sido superado en 2006 y en 2020 la petrolera BP apostó por el récord de producción de 2019 como el máximo histórico para luego retrasarlo a la década de 2030.

Como demuestran los ejemplos anteriores, la industria del petróleo ha sido dada por amortizada erróneamente en multitud de ocasiones. En todas ellas, no obstante, el sector ha desarrollado nuevas técnicas de exploración y extracción para escapar de su sentencia y seguir aumentando su producción, que en 2022 rozó los 94 millones de barriles diarios y acarició el pico de 2019 de 95, según datos del Energy Institute.

En sus cerca de cien años de historia y salvo crisis puntuales —como la de los setenta provocada por la inestabilidad en Oriente Próximo o la depresión financiera global de 2008—, la producción de petróleo no ha parado de aumentar y tumbar predicciones agoreras. Y a pesar de ello, la Agencia Internacional de la Energía insiste en que el pico de la extracción de crudo está más cerca que nunca, probablemente a finales de esta misma década. Esta ocasión, sin embargo, la predicción parece diferente: el organismo internacional no apunta al agotamiento de las reservas como la causa del frenazo, sino a la caída de la demanda.

La transición energética es la causa. En su intento por suavizar el cambio climático, si bien tardío y al ralentí, el mundo está abandonando los combustibles fósiles y pivotando hacia energías limpias para generar electricidad o alimentar los motores de sus vehículos —la producción de gasolina, de hecho, parece que ya ha tocado techo—.

El poder del crudo: así funciona la industria mundial del petróleo

Es cierto que aún no existen los cimientos necesarios para dar ese salto sin comprometer la economía global, pero la crisis inflacionaria y la escalada de tipos de interés están cada vez más cerca de provocar una recesión en la que la caída del consumo de petróleo permitiría acometer esos cambios con mayor margen. Y si la necesidad de combustibles fósiles decrece durante los años más inmediatos, es de esperar que el techo de producción también pierda altitud.

El motor del mundo

Pero por mucho el crudo parezca tener los días contados, no hay que olvidar que sigue siendo la fuente de energía más utilizada y el bien más comercializado del planeta. Se trata asimismo de una industria con más de un siglo de historia que sigue moviendo los hilos geopolíticos del mundo, como demuestra el aislamiento iraní o el reciente acercamiento estadounidense a Venezuela.

Sus orígenes se remontan a principios del siglo pasado, cuando la popularización de la bombilla eléctrica tumbó la demanda de queroseno y las petroleras tuvieron que buscar otros usos para dar salida a su producción. Fue entonces cuando Henry Ford y la fabricación masiva de motores de explosión crearon un nuevo mercado, el de la gasolina, y la importancia geopolítica del crudo aumentó año a año hasta cotas jamás alcanzadas por ninguna otra materia prima.

Desde su nacimiento la industria ha estado dominada por Estados Unidos, que en 2022 aún conservaba una cuota de mercado del 17%. Desde 1960, sin embargo, además de con la URSS y posteriormente Rusia, Washington rivaliza con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Fundada por Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait y Venezuela, la OPEP se propuso ejercer de contrapeso de las Siete Hermanas —siete empresas occidentales que controlaban la industria casi al completo— y mantenerse al margen de la Guerra Fría, aunque ha acabado sumando trece miembros en total y produciendo el 37% de todo el petróleo del mundo.

El crecimiento económico se despide del oro negro

Hasta ahora el desarrollo económico se ha sostenido sobre la producción de petróleo. Del mismo modo, los vaivenes financieros siempre han tenido su réplica en el mercado del crudo: el consumo cayó cerca de un 2% tras las crisis de 1973 y 2008 y hasta un 10% en 1980, cuando la guerra entre Iraq e Irán coincidió con la lucha de los bancos centrales para frenar la inflación, y durante la pandemia de coronavirus. En todas las ocasiones, la demanda de petróleo se recuperó de manera fulgurante.

Los países con más reservas de petróleo

Pero si el mundo quiere evitar que el planeta se caliente por encima de los dos grados con respecto a la temperatura previa a la Revolución Industrial, el crecimiento económico debe desacoplarse de manera definitiva del aumento de la producción de combustibles fósiles líquidos. El pico del petróleo, más que una suposición especuladora, se ha convertido en una cuestión de supervivencia.

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1 comentario

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    Miguel Rodríguez Gómez

    Me encantan vuestros análisis pero éste me parece bastante flojo. Es cierto que el número de barriles por día ha seguido creciendo año tras año salvo crisis puntuales, pero no sólo importan los barriles de petróleo sino la calidad de estos. El crudo convencional ya ha alcanzado el peak, y las reservas más rentables económicamente (y más importante, energéticamente) ya han sido explotadas. Aquí la variable más importante a considerar es la Tasa de Retorno Energético, que lleva décadas decreciendo y decreciendo. La transición renovable no va a ser suficientemente rápida, más cuando cerca del 90% de la energía viene de combustibles fósiles, y el peak oil se va a notar.