Tras ganar las elecciones presidenciales del pasado noviembre de 2024, Trump y los empresarios que van a formar parte de su Gobierno ya han empezado a resquebrajar la frágil confianza económica de la Unión Europea. Las amenazas con imponer aranceles comerciales del 10-20% a los productos internacionales han creado una gran preocupación en las agendas de los gobiernos europeos, cuyas exportaciones dependen en gran medida de la recepción estadounidense.
La relación con la gran potencia americana es una arteria fundamental para las cuentas de la Unión Europea: mientras que con China —el principal país del que provienen las importaciones que hace la UE— la balanza comercial es deficitaria para el espacio comunitario, el comercio y la exportación a Estados Unidos sale mucho más rentable.
Aunque parezca paradójico, el mercado de la Unión Europea no está especialmente unido. El propio Fondo Monetario Internacional ha advertido que la fragmentación y la falta de integración en el mercado único han dejado al comercio interno en una situación muy delicada. El FMI calcula que las barreras internas de la UE equivalen a un arancel del 44% en bienes y del 110% en servicios. Ante esto, las exportaciones extracomunitarias, especialmente las que tienen como destino Estados Unidos, han servido desde hace décadas como una fuente de tranquilidad económica para muchos Estados miembros.
El caso de Alemania, donde la mitad de la economía depende de las exportaciones de bienes y servicios, es uno de los más destacados. El comercio con Estados Unidos le reporta a Berlín un excedente de 63.300 millones de euros, cifra que equivale aproximadamente al 2,1% de su PIB: un cómodo porcentaje para el Estado europeo y no tanto para su socio transatlántico, que ha visto cómo las importaciones de Alemania de productos estadounidenses son menores y están estancadas.
En total, la exportación alemana a Estados Unidos alcanzó 157.732 millones de euros durante 2023, según datos Eurostat, posicionándose como su principal proveedor comunitario durante nueve años consecutivos. El sector alemán con más exportación a Estados Unidos, reflejo también de la panorámica general de la Unión Europea, es el de la maquinaria y vehículos. Es decir, precisamente el sector que Trump ha señalado como ejemplo en su agenda sobre la prioridad crítica que es el déficit estadounidense.
Pese a esto, los grandes nombres del mercado automotriz europeo como Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz —empresas que han cruzado las fronteras de la Unión Europea posicionándose a la cabeza de este sector—, están viendo como la imparable industria china se erige como voraz competidor. Los productos europeos se ven relegados a un segundo lugar ante los precios mucho más asequibles y la rápida producción del gigante chino. Por primera vez en sus 87 años de historia, Volkswagen ha sugerido cerrar varias plantas para reducir costes en Alemania provocando una huelga en nueve de ellas. Ante este delicado equilibrio, la presión de los aranceles por parte de su principal consumidor puede ser la gota que colme el vaso.
El de los coches no es el único gran mercado que se puede ver afectado: la industria farmacéutica europea también reporta millones en exportaciones. El 23% de los productos farmacéuticos producidos en Alemania se destinan a Estados Unidos, mientras que las exportaciones de Francia, España e Irlanda dependen también en gran medida de este sector. El caso de Irlanda es especialmente agudo: de los 51.621 millones de euros que acumulan las exportaciones totales del país a EE.UU., 36.000 millones son en productos farmacéuticos. Es decir, casi un 70%.
Aun con todo, 2023 ha sido el primer año en más de una década en el que la cifra de exportaciones farmacéuticas de la Unión Europea hacia Estados Unidos ha disminuido.
El comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. ¿Hacia una guerra de aranceles?
Aunque los países que más exportan a Estados Unidos son las grandes economías, los aranceles afectarían también a mercados más pequeños, pero igual o más dependientes. Un cuarto de las exportaciones extracomunitarias de Finlandia va a parar a la gran potencia norteamericana, lo que le convierte en el segundo país de la UE con más comercio en Norteamérica tras Irlanda. Ocurre similar en el caso sueco, cuyo presidente ya ha constatado que se están preparando para cualquier escenario considerando que destina a Estados Unidos el 20% de sus envíos totales fuera de la UE.
Irlanda, de nuevo, respira preocupación pues los 51.621 millones de euros en exportaciones a Estados Unidos suponen el 46% de la exportación que hace fuera de la Unión Europea. Howard Lutnick, recientemente designado por Trump para liderar su Departamento de Comercio, ha declarado que le resulta absurdo que Irlanda tenga un superávit comercial a costa de Estados Unidos.
A pesar de que la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha insistido en la relación única, estable y amistosa que la UE mantiene con Estados Unidos, las conclusiones de la última cumbre europea en Budapest han girado en torno a intensificar los esfuerzos en fortalecer el mercado único y en crear una integración verdadera en los mercados de capitales europeos.

