En las sociedades urbanas actuales el control del territorio pasa por el control de las ciudades. Estas se organizan jerárquicamente según sus funciones, lo que normalmente está influido por su tamaño. Y cuanto mayor sea el rango de la ciudad que se controla, mayor será el área que se puede gestionar. En el contexto de la invasión rusa de Ucrania, la red urbana resulta clave para entender la importancia del asedio de algunas ciudades, la construcción de las redes de suministro y los esfuerzos para capturar o retener unas y no otras mientras se ignora el resto del mapa de Ucrania.
Es difícil definir el concepto de ciudad, pero vendría a ser algo así como: un núcleo urbano cuyas funciones rectoras gestionan y administran un territorio mucho más extenso que el de su ámbito político-administrativo. Es decir, cada ciudad posee un área de influencia sobre el que ejerce funciones administrativas, comerciales, educativas, financieras y un largo etcétera. El habitante de una determinada localidad acudirá a una ciudad cercana mayor para acceder a ciertos servicios, desde comprar pan a ir al supermercado, pasando por ir al médico, solicitar una hipoteca, ir a la universidad, acudir a una reunión de negocios, realizar un máster o a tomar un vuelo internacional. Esto propicia que cada ciudad tenga su propia área de influencia según el rango de sus funciones.
Cuanto más especializadas sean las funciones, mayor será la posición jerárquica de una ciudad en la red urbana, y mayor será el área de influencia de esa población. De esta forma, en Ucrania diferenciamos en el mapa de la red urbana entre: una metrópoli nacional, Kiev, que ejerce su influencia sobre todo el país con servicios muy especializados; metrópolis regionales (Járkov, Odesa y Leópolis), que lo hacen sobre importantes sectores de Ucrania, con servicios especializados; metrópolis subregionales (Mykoláiv, Sumy, Mariúpol, etc.) con servicios algo especializados y una influencia menor; ciudades medias, con servicios recur...