Mapa de escalada militar entre Rusia y Ucrania

El mapa de la invasión rusa de Ucrania

La escalada militar entre Rusia y Ucrania ha abierto un nuevo y peligroso episodio en el conflicto que mantienen ambos países desde 2014
CartografíaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético

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Entre numerosas reclamaciones internacionales y exigencias de garantías para mantener zonas de influencia y seguridad, la escalada de tensión que se vive en la frontera entre Rusia y Ucrania desde hace semanas ha abierto un nuevo y peligroso episodio en el conflicto que mantienen ambos países desde la anexión de Crimea en 2014. Para Estados Unidos y Europa, el riesgo de una intervención militar rusa en Ucrania es más fuerte que nunca, sobre todo después de que Rusia anunciara medidas militares en el contexto de esta nueva crisis. Biden, de hecho, ya cuenta con ello.

Lo cierto es que Rusia lleva semanas acumulando tropas y maquinaria bélica a apenas un puñado de kilómetros de Ucrania, a lo que se suma una intensificación del discurso paternalista del Kremlin con respecto a la relación histórica entre ambos territorios. La OTAN lleva días intentando disuadir a Rusia, pero esta exige a cambio que la alianza atlántica detenga su expansión y vuelva a sus fronteras de 1997, es decir, que se retire de Europa del este, los países bálticos y los Balcanes. Las negociaciones apenas han avanzado y el presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el polaco Zbigniew Rau, admitió que “el riesgo de guerra en la región es ahora mayor que en cualquier otro momento de los últimos 30 años”.

Mientras Estados Unidos sigue insistiendo en buscar una solución que no debilite su posición en Europa, también parece claro que las medidas militares anunciadas por Rusia ante la presión occidental no se quedarán en una mera advertencia. Según el Center for Strategic & International Studies (CSIS), existen al menos seis escenarios si finalmente el Kremlin decide intervenir en Ucrania: uno, consolidar su influencia en el Donbás, la región del este de Ucrania donde se enfrentan fuerzas leales a Kiev y milicias prorrusas desde 2014; dos, enviar tropas convencionales a esta región; tres, anexionarse la mitad del país y establecer una nueva frontera en el río Dniéper; cuatro, tomar las ciudades portuarias de Mariúpol, Jersón y Odesa para conectar Rusia con Crimea y Transnistria; cinco, avanzar hasta el Dniéper y asegurarse también el corredor sur; y seis, ocupar toda Ucrania y formar una nueva unión eslávica tripartita con Bielorrusia.

Las dos primeras no acarrearían grandes sanciones de la comunidad internacional, pero el resto sí requieren de una agresiva intervención militar que tendría consecuencias muy duras. En este caso, teniendo en cuenta la geografía y la logística del posible ataque, Rusia podría lanzar tres ofensivas —excluyentes o no— para ocupar Ucrania: avanzar posiciones desde el Donbás y la frontera noreste para sitiar Dnipró, Zarporiyia y Járkov, tres de los principales bastiones ucranianos, y despejar el camino hacia el Dniéper; internarse desde la frontera norte e incluso desde Bielorrusia y cercar Kiev; y utilizar Crimea, que podría servir de base para lanzar un ataque anfibio —utilización de buques de guerra para desembarcar rápidamente tropas en territorio enemigo con apoyo aéreo—, para extenderse por el corredor sur hasta Izmail y el Danubio.

El pulso entre la OTAN y Rusia

Pero además de la resistencia que ofrecería el ejercito ucraniano, que lleva tiempo recibiendo apoyo material y logístico de Estados Unidos, Moscú tendría en contra la climatología. El problema no es tanto la nieve y el hielo, sino la cercanía de la primavera y el encharcamiento del terreno, que acabará convertido en un barrizal. Este fenómeno, que en ruso recibe el nombre de raspútitsa, dificultaría en gran medida el avance ruso, por lo que, en caso de darse, sería de esperar una intervención fulgurante. Asimismo, lo más seguro es que la ofensiva tuviera que seguir las líneas ferroviarias, ya que las fuerzas rusas no están preparadas para lanzar ataques terrestres a gran escala lejos de estos nodos de comunicación. La franja sur es la única zona donde Moscú no podría asistir a sus tropas por tren, por lo que la batalla aérea y naval ganaría importancia. 

Pero ¿qué valor tiene Ucrania para Moscú? ¿Realmente le merece la pena lanzar una ofensiva militar que sería castigada con sanciones sin precedentes por parte de la Unión Europea y Estados Unidos? Hay tres motivos que explican el agresivo intervencionismo que Rusia mantiene desde hace tiempo en la antigua república soviética: para empezar, Rusia sostiene que Ucrania forma parte de su origen e identidad, por lo que considera que sus ciudadanos son una parte inseparable de la nación rusa. Kiev es también una plaza esencial para cortar la expansión de la OTAN hacia el este y evitar que la alianza atlántica pueda instalarse en sus puertas. Y, por último, Ucrania es clave en el abastecimiento de gas a Europa, ya que alberga gran parte de la red de gasoductos de exportación de Rusia, además de ser una de las principales economías del espacio postsoviético.

El mapa del espacio postsoviético en Europa, 30 años después de la caída de la URSS

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2 comentarios

  1. Expandir comentario
    Daniel Guzmán

    Bastante proyanqui el análisis. Para esto visito CNN, o la DW.
    «Lo cierto es que Rusia lleva semanas acumulando tropas y maquinaria bélica a apenas un puñado de kilómetros de Ucrania»… O sea, en su territorio, y ¿EUA, Reino Unido, incluso España, dónde acumulan tropas y maquinaria?

    «agresivo intervencionismo que Rusia mantiene desde hace tiempo en la antigua república soviética»…¿y qué calificativo le ponemos al intervencionismo estaodunidense en Europa?

  2. Expandir comentario

    Exponéis estos mapas para que los lectores puedan entender lo que está sucediendo ahora en Ucrania. Para ello, habláis de la Revolución del Maidán, en 2014. Pero en la plaza de Maidán, en Kiev, no hubo ninguna revolución. Fue un golpe de Estado, contra un gobierno elegido democráticamente. Un golpe de Estado ejecutado por partidos de extrema derecha y apoyado por Occidente. Si dijeseis que fue un golpe de Estado, entonces los lectores podrían entender lo que está pasando. Entenderían por qué los ucranianos del este se separaron de Ucrania, en Crimea, Donets y Lugansk. Entenderían que a partir de ese golpe de Estado, los ucranianos del este quedaron secuestrados y perseguidos en su propio país. Entenderían que Rusia, tras ocho años de duración de esa situación, absolutamente injusta, haya decidido intervenir, para defender a las gentes del este de Ucrania.