España es un país de mar. Más allá de la macrocefalia de Madrid, la población se agolpa en la costa, de igual forma que España es tanto el país con más kilómetros de costa como la principal potencia pesquera de la Unión Europea. Además, el país ibérico disfruta de una ubicación estratégica: situado en la confluencia entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, España tiene la llave de la puerta sur de Europa y por sus aguas cruza el anillo de circunnavegación global, una ruta que une los principales puertos del planeta y que atraviesa en el estrecho de Gibraltar uno de sus puntos más sensibles.
No es de extrañar, por tanto, que cerca del 60% de las exportaciones y el 85% de las importaciones españolas viajen en barco. El mar representa hasta el 53% del comercio con la Unión Europea y el 96% con terceros países, y España cuenta con una potente infraestructura portuaria para gestionar todo ese tráfico. En total, el mapa de los puertos de España de titularidad estatal son 46, gestionados por 28 autoridades portuarias, y cuya coordinación y control corresponde a Puertos del Estado, un organismo público dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Su actividad genera unos 100.000 puestos de trabajo y aporta el 1,1% del PIB de España.
Según datos provisionales de 2023 del propio ente estatal, el puerto de Algeciras es el principal de España en términos de tráfico de mercancías con un total de 97 millones de toneladas, seguida de las terminales también mediterráneas de Valencia —68 millones—, Barcelona —62 millones— y Cartagena —37 millones—. Entre las cuatro, gestionan la mitad del tráfico de mercancías por mar español, en su mayoría hidrocarburos, productos químicos, cereales y harinas, materiales de construcción y maquinaria.
En cuanto a la pesca, las tornas cambian y los puertos atlánticos se convierten en protagonistas. Se trata sobre todo de Vigo, A Coruña y Pasaia —o Pasajes, en San Sebastián—, que juntos absorben casi el 60% de las capturas españolas. Las aguas del Atlántico son más profundas y gozan de mejor salud que las del Mediterráneo —la segunda zona pesquera más sobreexplotada del mundo—, lo que se traduce en capturas más abundantes de especies como la merluza o el bacalao.
Por último, el mapa de los puertos de España también sirve de infraestructura para el transporte de pasajeros a bordo de ferris, trasbordadores o cruceros. En su caso se mezclan dos realidades: por un lado, la del turismo de masas y la popularidad de los cruceros, que se centra en núcleos turísticos como Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz y las islas Baleares y Canarias y, por otro, la de los pasajeros que utilizan líneas regulares para saltar entre islas o continentes.
Este último es el caso de Algeciras, Ceuta y Melilla, entre las cuales las conexiones marítimas se convierten en la primera opción de transporte ante la ausencia de corredores aéreos consolidados. Por poner un ejemplo, desde Algeciras salen cada día cerca de una veintena de catamaranes que alcanzan el puerto de Ceuta en apenas tres cuartos de hora, mientras que la alternativa aérea es cruzar el estrecho a bordo de un helicóptero con apenas quince plazas desde el aeropuerto de Algeciras o Málaga.






