A pesar de ser unos de los Estados más importantes de la Unión Europea y la decimosegunda economía del mundo, Italia, oficialmente República Italiana, es un país de reciente creación y apenas cuenta con 150 años de historia. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, la península itálica estaba dividida en diversos Estados vinculados a dinastías como los Habsburgo y los Borbones, pero durante la época del Romanticismo se avivó el nacionalismo italiano y poco a poco, gracias al impulso del Conde de Cavour, Giuseppe Garibaldi y el rey Víctor Manuel II, el mapa político de Italia fue tomando forma.
El proceso se conoce con el nombre de Unificación italiana, Risorgimento o incluso Reunificación, ya que Italia fue en realidad unida por Roma en el siglo III a.C. y durante siete siglos constituyó el centro político del Imperio romano. Pero tras la caída del Imperio romano de Occidente en el año 476, el control de la región fue disputado por bizantinos, lombardos y musulmanes. Más tarde, a partir del periodo central de la Edad Media ―del siglo XI al XIII, aproximadamente―, el mapa de Italia acogió repúblicas marítimas como las de Venecia, Génova, Pisa y Amalfi o fue cuna de movimientos como el Humanismo, el Renacimiento o el Barroco.
De hecho, Roma fue durante siglos el centro político y cultural de la civilización occidental, como demuestra el hecho de que Italia sea hoy el país del mundo que cuenta con más lugares Patrimonio de la Humanidad junto con China. Roma también es la ciudad santa de la Iglesia católica, de la cual es obispo el papa, y dentro de la cual tiene su sede el microestado del Vaticano.
Con una superficie de 301.340 kilómetros cuadrados y una población de 60,5 millones de habitantes, la República Italiana actual fue fundada en 1946, después del referéndum que abolió la monarquía tras la Segunda Guerra Mundial y el periodo fascista de Benito Mussolini. Dos años después, en 1948, entró en vigor una nueva Constitución y la organización territorial de la República quedó dividida en tres niveles de gobierno: regiones, provincias y municipios o comunas.
En la actualidad, el mapa político de Italia cuenta con veinte regiones administrativas, de las cuales cinco cuentan con una autonomía y un estatuto especial por motivos históricos, geográficos y étnicos: Friuli-Venecia Julia, Cerdeña, Sicilia, Trentino-Alto Adigio y Valle de Aosta.
En cuanto a la subdivisión administrativa de segundo nivel, el país cuenta con un total de 110 territorios. Sin embargo, no todos ellos se corresponden con provincias, ya que en 2015 las provincias de las principales ciudades italianas ―Roma, Milán, Nápoles, Turín, Bari, Florencia, Bolonia, Génova, Venecia y Regio de Calabria― pasaron a ser consideradas ciudades metropolitanas.
Además, ese mismo año la región de Sicilia convirtió sus nueve provincias en seis consorcios municipales libres y otras tres en ciudades metropolitanas ―Palermo, Catania y Mesina―, mientras que en 2018 Friuli-Venecia creó cuatro uniones territoriales intermunicipales a las que los municipios pueden adherirse de forma voluntaria. Por último, Trentino-Alto Adigio se compone de dos provincias autónomas, las cuales cuentan con más competencias que el resto de provincias del país.
En el tercer escalón territorial se sitúan los municipios o comunas, que ascienden a un total de 7.904 repartidos por el conjunto del mapa de Italia. Estos territorios asumen gran parte de las tareas civiles y se dividen a su vez en circunscripciones.
A nivel, político, Italia es una república parlamentaria con separación de poderes: el poder ejecutivo está acaparado por el Gobierno, encabezado por el primer ministro; el poder legislativo es ejercido por la Cámara de los Diputados y el Senado de la República, las dos cámaras que conforman el Parlamento del país y que son elegidas cada cuatro años por sufragio directo; el poder judicial, por su parte, cuenta con su propio órgano de autogobierno —el Consejo Superior de la Magistratura— y es independiente de los otros dos poderes.
Por su parte, el presidente de la República Italiana, cuya principal función como jefe del Estado es representar la unidad nacional, es elegido cada siete años por el Parlamento en una sesión conjunta de la Cámara de Diputados y el Senado.