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El mapa de la geopolítica del estrecho de Ormuz, la gran arteria petrolera del mundo

El 30% del comercio global de petróleo y el 20% de gas natural licuado pasan por este enclave. Irán lleva años amenazando con bloquearlo
CartografíaGeopolíticaOriente Próximo y Magreb

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Cuatro décadas después, el mundo vuelve a mirar al estrecho de Ormuz. Entre 1984 y 1988, durante la cruenta guerra que enfrentó a Irak e Irán desde el comienzo de década, ambos bandos lanzaron ataques contra buques mercantes en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Es lo que se conoció como la guerra de los petroleros, un conflicto que se cobró la vida de 320 marineros y afectó a 451 barcos. Ahora que la guerra de Gaza amenaza con escalar a nivel regional, Teherán ha vuelto a militarizar Ormuz y el mundo teme una nueva crisis que termine de dinamitar el mercado del petróleo.

El estrecho, situado entre Irán y Omán y de apenas 34 kilómetros de ancho en su punto más ajustado, es la puerta de salida del 30% del comercio global y el 20% de gas natural licuado, según la Agencia Internacional de Energía. Eso lo convierte en el principal choke point o cuello de botella de hidrocarburos del mundo y en una ruta de abastecimiento indispensable, además de insustituible, para Europa y sobre todo Asia, que es el destino de hasta el 70% del petróleo que cruza Ormuz. Si el paso queda bloqueado, la producción de Kuwait, Baréin y Catar y gran parte de la de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y la propia Irán no tendría forma de alcanzar los mercados internacionales.

Consciente de su importancia, Teherán ha vuelto a activar la baza de Ormuz tras su encontronazo con Israel a raíz de la guerra de Gaza. Después de que el Ejército hebreo bombardeara el consulado iraní en Damasco y antes de lanzar un ataque masivo con drones y misiles contra Israel, Irán secuestró un barco vinculado a un empresario israelí en el estrecho. Se trata sin embargo de una estrategia que repite a menudo como respuesta a las sanciones internacionales que ha recibido por parte de Occidente o en disputas con otros países.

En 2023, por ejemplo, capturó un petrolero que se dirigía a Estados Unidos después de que las autoridades del país norteamericano detuvieran uno de sus barcos en Malasia, acusado de violar las sanciones que pesaban sobre la exportación de su petróleo. Lo mismo ocurrió en 2022 con dos petroleros griegos tras otra confiscación de crudo iraní por parte de Grecia y Estados Unidos.

El mapa de la geopolítica de Irán

La lista de ocasiones en las que ha amenazado con cerrar el enclave desde la Revolución iraní de 1979 es aún más larga, incluyendo la última de principios de abril. «Podemos cerrar el estrecho de Ormuz, pero no lo vamos a hacer. Sin embargo, si el enemigo nos presiona, revisaremos nuestra política», declaró el jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní, Alí Reza Tangsirí, en un claro aviso a Israel y Estados Unidos.

A pesar de ello, conviene recordar que nunca se ha producido un bloqueo total y que el tráfico marítimo nunca se ha detenido en el estrecho de Ormuz. Ni siquiera durante la guerra de los petroleros, cuando los barcos intentaban cruzarlo de noche. Un cierre total perjudicaría su propia exportación de crudo, un pilar de su economía, y motivaría probablemente una intervención directa de Estados Unidos y la OTAN.

Una opción más plausible sería que Irán realizase ataques selectivos a los barcos que bordean su costa con drones, como están haciendo los hutíes en el mar Rojo, pero no parece que su enfrentamiento con Israel haya escalado aún hasta ese punto. Todo dependerá de la gravedad de la respuesta de Tel Aviv al ataque aéreo iraní, que podría desatar de forma definitiva una nueva guerra regional en Oriente Próximo.

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