El mapa del consumo de anfetaminas en el mundo

Es la tercera droga más consumida a nivel global y su uso se concentra principalmente en el sudeste asiático y Europa
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Las anfetaminas son una clase de sustancias psicoestimulantes que afectan el sistema nervioso central y que en 2021 fueron consumidas por unos 36 millones de personas en el mundo. Estas drogas, derivadas químicamente de la fenetilamina, estimulan la liberación de ciertos neurotransmisores en el cerebro. De entre todos sus efectos, destaca el aumento de la energía, la sensación de alerta y la mejora del estado de ánimo. 

Aunque no todos sus derivados son ilegales y en algunos casos se usan con fines médicos, el consumo ilícito de anfetaminas es el que más preocupación e impacto genera por sus efectos adictivos. Mientras tanto, las anfetaminas permitidas para uso farmacéutico se destinan principalmente al tratamiento de la obesidad, la narcolepsia y el trastorno de hiperactividad por déficit de atención (TDAH).

La familia de las anfetaminas incluye tres sustancias principales: anfetamina, metanfetamina y estimulantes farmacéuticos. La metanfetamina, la variante más consumida para uso recreativo, tiene efectos más potentes sobre el sistema nervioso y genera sensación de placer y recompensa en el cerebro. Se encuentra en forma de cristales azules o en polvo. 

Lo que en España se conoce como cristal no es sin embargo la metanfetamina, sino el MDMA o éxtasis. Si bien son sustancias muy parecidas a nivel químico, producen efectos diferentes. En España, y contrariamente a lo que sucede en el resto del continente, las anfetaminas no están tan extendidas como el MDMA, cuyo patrón de consumo es ocasional y está ligado al ocio nocturno.

El mapa del consumo de éxtasis en el mundo

A nivel global, Haití, dónde las bandas armadas se han hecho con el control de una parte importante del país, seguido de Austria en Europa, son los países para los que existen datos que más consumo de anfetaminas registran en el mundo. Tailandia, Finlandia o Países Bajos son otros centros importantes de consumo, según la información recogida por el World Drug Report de la ONU.

La mayor parte de las incautaciones de anfetaminas a nivel mundial en 2021 tuvieron lugar en Oriente Próximo y el sudeste asiático (59%), seguidos de Europa (24%). Si bien en Europa occidental y central las anfetaminas son ya el segundo estimulante más consumido tras la cocaína, en Asia es preocupante el aumento del consumo de esta droga en los últimos años, sobre todo en la zona fronteriza entre Myanmar, Tailandia, China y Laos.

Aunque la metanfetamina y el MDMA se asocian a espacios de ocio y su consumo predomina entre los jóvenes, el uso del resto de las anfetaminas se ha generalizado en otros ambientes no recreativos, provocando una epidemia de abuso diario. Por sus propiedades, muchos de los consumidores de estas drogas sintéticas son trabajadores con jornadas largas, que la emplean para mantenerse despiertos en el trabajo, o aquellos que deben realizar trabajos de gran esfuerzo físico, pues las anfetaminas generan una falsa sensación de fuerza.

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A nivel regional, un análisis de las aguas residuales europeas, realizado por el Observatorio Europeo de las Drogas (EMCDDA, por sus siglas en inglés), confirmó las diferentes tendencias europeas de consumo de los distintos tipos de anfetaminas. Si para las anfetaminas en general se observó una mayor presencia en los países del centro y norte del continente, para la metanfetamina destacan sobre todo Austria, Chequia y Alemania.

En cuanto a la producción, Europa y Oriente Próximo son los principales centros de fabricación, siendo Países Bajos el lugar donde más laboratorios han sido desmantelados. Desde ahí, el tráfico se dirige al resto de Europa y hacia América, aunque gran parte de las anfetaminas incautadas en EE.UU. provenían también de México. En Oriente Próximo, el tráfico se dirige de Siria hacia Irak, Arabia Saudí o Líbano, entre otros.

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En Siria, la anfetamina que se fabrica es casi exclusivamente el captagón (químicamente fenetilina), más conocida como la droga de Dáesh o Estado Islámico ya que los soldados combatientes en la guerra de Siria comenzaron a abusar de esta sustancia para potenciar los sentidos y aumentar el aguante.

El narcotráfico es, además, uno de los principales métodos de financiación para los grupos terroristas. Tal y como ocurría con las FARC y la coca en Colombia, el captagón genera importantes ingresos que permiten a Dáesh continuar con su actividad terrorista en la región.

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