Así han aumentado las muertes por sobredosis en Estados Unidos por la epidemia de fentanilo

Cerca de 150 personas mueren cada día en la gran potencia mundial por sobredosis relacionadas con el consumo de opioides
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Los videos virales de los barrios zombi de Filadelfia, Los Ángeles o San Francisco han dado la vuelta al mundo, dando a conocer la penúltima crisis de drogadicción que atraviesa la gran potencia mundial. No es para menos, ya que según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), más de 150 personas mueren de media cada día en Estados Unidos por sobredosis relacionadas con opioides como el fentanilo. Además, la convergencia de la covid-19 y las muertes por sobredosis hicieron que, en 2021, la esperanza de vida en el país descendiera hasta su punto más bajo en dos décadas.

Muertes por fentanilo y sobredosis en Estados Unidos ordenador Muertes por fentanilo y sobredosis en Estados Unidos móvil

De tradicional uso médico como analgésico, el fentanilo es un opioide sintético de fácil fabricación y bajo coste. Es hasta cincuenta veces más potente que la heroína, lo que lo hace muy atractivo para el tráfico ilegal. Su uso se ha popularizado en EE.UU. tras su incorporación al mercado de la droga como adulterante de otras sustancias como la cocaína o la propia heroína, que mezcladas con fentanilo se vuelven aún más potentes y peligrosas, pero también más baratas.

Este problema de salud pública también tiene mucho de geopolítico. Entre 2013 y 2019, el suministro de los componentes químicos empleados para la producción de fentanilo en EE.UU. procedía principalmente de China. Tras los esfuerzos de las administraciones de Obama y Trump —este último en el contexto de la guerra comercial con China—, en 2019 China deja de exportar directamente al país. Sin embargo, desde ese momento, exporta a México, lugar desde donde procede la mayor parte del fentanilo que se consume a día de hoy en Estados Unidos.

A diferencia de lo que ocurre en la potencia norteamericana, el riesgo de una epidemia de este calibre en Europa es bastante menor. Esto se debe a las débiles condiciones del servicio de salud americano, donde la falta de atención primaria y de tratamientos accesibles contra la drogadicción agravan la situación.

De hecho, y aunque ahora el fentanilo ilegal proceda de México, el problema viene de mucho antes. Este opioide sintético entró y se convirtió en un problema en Estados Unidos de la mano de las grandes farmacéuticas y a través del sistema sanitario, que prescribía estas drogas para tratar dolencias de manera muy extendida, creando adicción a muchos de los pacientes que, posteriormente, recurrían al mercado ilegal. Los sistemas sanitarios europeos, que cuentan con muchas restricciones en la prescripción de opioides, además de sistemas de monitoreo y tratamiento accesible, están mejor protegidos contra la penetración de una droga de este calibre.

Con una estimación de 2 millones de adictos en el país, las reacciones desde el gobierno han incluido limitaciones a las prescripciones de opioides, que se han reducido en casi un 45% desde el máximo alcanzado en 2012, según el CDC. Sin embargo, las muertes por sustancias sintéticas distintas de la metadona aumentaron un 22% en 2021, siendo el mercado ilegal la principal fuente de abastecimiento.

Además, el contexto de la pandemia ha podido agravar considerablemente la situación del consumo de opioide, según apunta un informe de la ONU. En Estados Unidos se registró un aumento exacerbado en el consumo entre 2019 y 2021, con picos de muertes por sobredosis en todo el país. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la interrupción de las cadenas de suministro, que también afectó a la disponibilidad de opioides, habría obligado a los consumidores y redes de tráfico a recurrir a fármacos como el fentanilo, más potentes y sencillos de introducir en un contexto como el del coronavirus. Además, las medidas de aislamiento social habrían reducido el consumo de drogas asociadas a contextos sociales, como la cocaína, mientras que los opioides sintéticos habrían aumentado.

El camino de la droga

La crisis socioeconómica generada por la pandemia, que ha resultado en un aumento del desempleo y la pobreza en el país, se suma a la falta de servicios públicos y es fundamental para comprender la nueva epidemia de sobredosis que enfrenta Estados Unidos. El país, que ya ha superado crisis previas, como la de la oxicodona en los años noventa, ha luchado durante décadas contra esta lacra que se convirtió en el «enemigo público número uno» durante la llamada Guerra contra las Drogas iniciada por Richard Nixon en los años setenta y continuada en la década siguiente por Ronald Reagan, con resultados muy pobres.

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