Si algo ha caracterizado la evolución del Parlamento Europeo desde sus primeras elecciones en 1979, es un bipartidismo inquebrantable que ha dominado Bruselas desde el centro y con grandes consensos. Las dos patas de ese eje han sido los socialistas, el grupo con mayor representación en la Eurocámara hasta 1999, y los populares, que consiguieron su primera mayoría a las puertas del nuevo siglo y han logrado mantenerla intacta hasta la fecha.
El último ejemplo de esa cooperación es la elección de la democristiana Ursula Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea en 2019, que se fraguó gracias a un pacto entre socialistas y conservadores. Con unas nuevas elecciones a la vuelta de la esquina y la ultraderecha en pleno auge, la gran coalición enfrenta ahora un difícil reto electoral que pondrá a prueba su resistencia y flexibilidad.
El próximo Parlamento será muy distinto al primero de 1979. Lo que comenzó como una asamblea consultiva, en la que los eurodiputados se colocaban por país de origen y eran elegidos por los parlamentos nacionales, se ha convertido en el principal motor democrático de la Unión Europea, sobre todo a partir del tratado de Maastricht de 1992 que le otorgó mayores competencias legislativas y de control sobre la Comisión Europea. Representa, con más de 400 millones de electores, al segundo mayor electorado democrático del mundo tras el Parlamento de la India.
Pese a la creciente polarización, hasta ahora los dos partidos mayoritarios habían mantenido una dinámica de cooperación para aprobar la mayoría de las iniciativas legislativas. Sin embargo, las próximas elecciones europeas, que se celebrarán del 6 al 9 de junio de 2024, podrían romper esa dinámica, ya que es posible que por primera vez en la historia del organismo sume mayoría absoluta una coalición de derechas, formada por los democristianos y la derecha radical.
De hecho, algunos partidos dentro del Partido Popular Europeo ya están considerando integrar a la formación de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, Fratelli d’Italia. Incluso Von der Layen se ha mostrado últimamente cercana a Meloni, a pesar de sus orígenes posfascistas y a que forme parte del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, en el que también encontramos partidos de ultraderecha como Vox en España. Otra posibilidad es la sugerida por la francesa Marine Le Pen, cabeza del grupo de derecha radical Identidad y Democracia, que propone unir a las derechas radicales, actualmente divididas entre ECR e ID, en un solo partido.
Históricamente, la ultraderecha ha estado muy atomizada en el Parlamento Europeo, con infinitos cambios de nombre y alianzas y sin un liderazgo claro. A pesar de ello, su creciente apoyo entre los europeos y la posibilidad de marcar la agenda comunitaria puede dar lugar a movimientos hasta ahora difíciles de imaginar.
Además de la ultraderecha, otro grupo que desde principios de siglo ha ido aumentando de peso en el hemiciclo europeo es el de Los Verdes. En las elecciones de 1999 obtuvieron 38 diputados, un resultado que casi doblarían en 2019, con 73 diputados y ya un peso considerable en la toma de decisiones del Europarlamento.
Junto a estos partidos, en la última legislatura (2019-2024) la Eurocámara ha contado con tres grupos más: Renovar Europa, sucesor de ALDE y de corte liberal; y la Izquierda (GUE/NGL), donde confluyen las formaciones comunistas y que también ha tenido una representación estable dese 1979. Además, para agrupar a aquellos eurodiputados que no pertenecen a ninguna de las siete familias políticas, se creó el grupo de los No Adscritos (NI).
El Parlamento Europeo es el órgano legislativo de la Unión Europea, que junto con el Consejo de la Unión Europea, adopta las leyes, a propuesta de la Comisión Europea. Desde la salida de Reino Unido de la UE en 2020 ha estado compuesto por 705 eurodiputados, aunque volverá a aumentar hasta los 720 asientos tras las elecciones de 2024. Los escaños, elegidos por sufragio universal directo cada cinco años, se asignan en función de la población de los Estados, siendo Alemania, Francia, Italia y España los países que más europarlamentarios eligen.




