Un terremoto de magnitud 8,8 ha sacudido la costa de Kamchatka, una península en el extremo oriental de Rusia, desatando las alertas de tsunami por toda la región del Pacífico. La propia Rusia, junto con Japón, Estados Unidos, Ecuador, Perú y Chile, han dado órdenes de evacuación ante la previsión de que lleguen a sus playas olas de hasta tres metros de altura durante las próximas horas.
El terremoto de Kamchatka es el seísmo más grande registrado en el mundo desde el que azotó Japón en 2011 y el sexto más intenso de la historia, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Las costas de los dos extremos del Pacífico se preparan para hacer frente a los tsunamis derivados del terremoto —con mayor peligro en islas como Hawái o Guam—, mientras en Rusia se han estado produciendo intensas réplicas sísmicas a lo largo de la mañana del miércoles, alcanzando magnitudes de 6,9 en la escala de Richter.
No es la primera vez que la península de Kamchatka sufre un terremoto de gran intensidad. En 1952 fue golpeada por un seísmo de magnitud 9, el quinto terremoto más grande registrado en la historia, el cual generó un tsunami que llegó hasta Hawái y cuya virulencia fue mucho mayor que la que se prevé ahora: las olas se elevaron hasta los nueve metros de altura.
Esto se debe a que Kamchatka está ubicada en el llamado cinturón de fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica que se extiende desde Chile hasta Nueva Zelanda e Indonesia y que concentra en torno al 90% de los seísmos del mundo. Estos dos terremotos en suelo ruso no son, por tanto, fenómenos aislados en la región del océano Pacífico. Al contrario: el cinturón de fuego es el escenario de los seísmos más grandes de la historia, con varios ejemplos en las últimas décadas.
Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, la región ha sufrido 1.574 seísmos con una magnitud de 7 o más desde el año 1900. A partir de ese umbral, los terremotos se consideran mayores, lo que significa que pueden generar tsunamis y ocasionar daños significativos. Cuando la magnitud alcanza o supera 8 en la escala de magnitud de momento, se denominan catastróficos y tienen consecuencias devastadoras, pudiendo provocar cambios permanentes en la topografía de la zona afectada.
El más grande jamás registrado, el terremoto de Valdivia, alcanzó una magnitud de 9,5 y ocurrió en el sur de Chile en 1960. Además del propio terremoto, se produjeron tsunamis, la erupción del volcán chileno Puyehue y más de 2.000 muertes. Le sigue un seísmo en 1964 de 9,2 en Alaska, Estados Unidos, el más intenso documentado en Norteamérica. El de Alaska provocó miles de réplicas en las semanas siguientes, así como el fallecimiento de cerca de 140 personas.
En el puesto número tres se encuentra el ya mencionado terremoto de Japón en 2011, con una magnitud de 9,1. Este provocó un devastador tsunami que impactó directamente en la central de Fukushima, desencadenando uno de los peores accidentes nucleares de la historia con importantes vertidos de agua contaminada. Las víctimas mortales ascendieron a 18.000.
Indonesia, en el extremo más occidental del cinturón, ha sido testigo del terremoto más devastador de la historia. El seísmo originado en Sumatra en 2004 comparte magnitud con el de Japón —9,1— y tuvo consecuencias en otros catorce países costeños del océano Índico. Se estima que fallecieron unas 230.000 personas, de las que más del 70% vivían en Indonesia.
El origen de estos terremotos reside en el movimiento de las placas tectónicas, que se separan, chocan o se desplazan lateralmente, generando fricciones entre sí y ocasionando terremotos o incluso erupciones volcánicas. En este caso, el cinturón de fuego bordea a lo largo de 40.000 kilómetros la placa del Pacífico, una falla de tipo convergente o destructivo fruto de la colisión frontal con las placas vecinas.
Equipo EOM,
Me encanta vuestro trabajo, se nota la dedicación, compromiso y pasión que le ponéis a cualquier mapa, artículo o podcast.
Vosotros os considero mi gran descubrimiento como fuente de entretencion y sabiduría. Enhorabuena por el «Ondas» , seguro que será el primero de tantos. Ojala os hubiera tenido a mano cuando estudié Relaciones Internacionales en Colombia, pero no pasa nada, me siento que ahora tengo la oportunidad de adquirir conocimientos y refrescar los que tengo sin la presión de exámenes, presentaciones y notas.
Gracias pareces,
Hana