Tras dos años sin subirse al ring, el 21 de agosto Manny Pacquiao se enfrenta al cubano Yordenis Ugás en Las Vegas. Probablemente será su última pelea. A los 42 años, Pac-Man, como se le conoce en el mundo del boxeo, es uno de los luchadores más famosos del mundo, y más aún en Filipinas, donde además de por sus victorias se le aclama por su solidaridad con los necesitados. Su popularidad en su país es tanta que se ha convertido en una “fuerza unificadora”: los soldados filipinos y las guerrillas rebeldes pactan treguas para ver sus combates.
Aunque el boxeo es su pasión, Pacquiao no esconde sus ambiciones políticas. Después de una década ocupando cargos públicos, ha escalado posiciones y desde 2016 es senador por el partido del presidente Rodrigo Duterte. Con las elecciones presidenciales a menos de un año, su retirada definitiva del boxeo llega en el momento idóneo para preparar su próximo gran reto: convertirse en el líder de Filipinas.
Pac-Man salta a la política
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