La estrategia de Cuba para la vacunación contra el coronavirus será una excepción en América Latina. Muchos países de la región han firmado convenios con algunas empresas que distribuyen vacunas en Europa y Estados Unidos, como Pfizer-BioNTech, Moderna u Oxford-AstraZeneca. Otros, como Chile o México, también han comprado o van a comprar dosis a Rusia y China. Cuba, sin embargo, producirá su propia vacuna, pública y gratuita, a lo largo de 2021. El Instituto Finlay de Vacunas, uno de los responsables de su desarrollo, ha asegurado que el país inmunizará a su población y comenzará a exportar dosis a finales de año.
Cinco vacunas cubanas
A diferencia del resto de la región, el Gobierno cubano se ha puesto el objetivo de vacunar a toda su población de manera autosuficiente. Para esta carrera en solitario, Cuba cuenta ya con cinco vacunas candidatas. El Instituto Finlay de Vacunas (IFV) desarrolla tres de ellas: Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus. Mientras, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnológica (CIGB) se encarga de las otras dos: Abdala, nombrada así por un poema patriótico cubano, y Mambisa, por las guerrilleras independentistas.
Las cinco vacunas funcionan de forma similar al partir del mismo tipo de antígeno, una proteína del SARS-CoV 2, con el que se pretende que generen anticuerpos para inhibir la entrada del virus a las células. Sin embargo, tienen desarrollos diferentes: Soberana 01 y Soberana 02 emplean un antígeno extraído de mamíferos, mientras que Abdala y Mambisa utilizan uno obtenido de la levadura. Este procedimiento no es diferente a otras vacunas, pero la Soberana 02 será la única vacuna conjugada del mundo, es decir, que a la proteína del virus utilizada se le añade una toxina del tétano para potenciar su estabilidad y eficacia. Por último, Soberana Plus, la última en entrar en la segunda fase del ensayo clínico, estará especializada en enfermos convalecientes.
Otra novedad respecto al resto de vacunas es que las cubanas requerirían de...