Política y Sociedad América del Norte

La importancia del voto latino en Estados Unidos

La importancia del voto latino en Estados Unidos
Fuente: Erik Hersman

En los últimos dos años desde que asumió la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump ha hecho declaraciones e impulsado varias políticas contra los latinos, especialmente los inmigrantes. Sin embargo, la población latina sigue creciendo a un ritmo rápido y el voto latino tiene un peso cada vez más importante en cada elección. Con los resultados alentadores en las midterms de 2018, el Partido Demócrata espera aprovechar el crecimiento del voto latino para intentar derrotar a Trump en las presidenciales de 2020.

Los latinos en Estados Unidos

La inmigración latinoamericana hacia Estados Unidos empezó, en su mayor parte, en los años 1960, principalmente desde México, América central y el Caribe. En los últimos 30 años ha crecido mucho y se calcula que hoy hay alrededor de 60 millones de latinos en EE. UU., casi un quinto de la población. La mayoría son mexicanos, seguidos por los puertorriqueños, salvadoreños y cubanos. Desde 2000, la inmigración latina sigue disminuyendo, pero al mismo tiempo hay más latinos que tienen la ciudadanía estadounidense. Esto significa que la población latina con derecho a voto está en crecimiento, lo que le da la oportunidad de tener más influencia política. Aunque los latinos obtuvieron el derecho a votar durante el movimiento por los derechos civiles de los años 60, hoy en día aún encuentran obstáculos que impiden una participación política fuerte en las elecciones. Sin embargo, con una población más educada y más anglófona, queda claro que se están integrando más y tienen el potencial de ser una fuerza política mayor en las elecciones que vienen.

Para ampliar: “La odisea americana”, Pablo Moral en El Orden Mundial, 2017

Aunque hace más de 60 años que los latinos tienen un papel importante en el paisaje demográfico del país, no fue hasta el nuevo siglo cuando empezamos a ver a latinos en cargos políticos importantes. En 2009 el entonces presidente Barack Obama nombró a Sonia Sotomayor la primera jueza latina del Tribunal Supremo, uno de los poderes principales del Gobierno federal estadounidense. Desde las elecciones a mitad de mandato —midterms— de 2018, hay más latinos que nunca en el Congreso, pero, con un un 8% en la Cámara de Representantes y un 4% de los senadores, su peso aún es muy bajo para ser una minoría tan importante en el país. Aunque los latinos votan más por demócratas, los dos políticos latinos más conocidos, Marco Rubio y Ted Cruz, son senadores republicanos. En 2016 los dos trataron de obtener el logro histórico de ser el primer presidente latino de los Estados Unidos, pero fueron derrotados por Donald Trump, quien hizo una campaña bastante dura contra los latinos.

 

Trump y los latinos

Durante el discurso en el que anunció su candidatura para las elecciones presidenciales de 2016, Trump sorprendió con sus palabras ofensivas sobre los inmigrantes mexicanos: “Llevan drogas, son violadores… algunos supongo que son buenas personas”. Esta retórica xenófoba lo llevó al poder y sigue alimentando las políticas implementadas por su Administración contra la población latina. Un ejemplo de estas políticas es su famosa promesa de campaña de construir un muro en la frontera mexicana. Aunque esta propuesta lo ayudó a salir elegido, al final de 2018 fue la causa del cierre parcial del Gobierno más largo en la Historia del país. Este muro sirve al presidente como una estrategia política muy importante para movilizar a su base electoral, y en este aspecto los latinos parecen haberse convertido en un chivo expiatorio fácil para esconder las dificultades que atraviesa la Administración.

El muro con México es solo un ejemplo de las políticas restrictivas impulsadas por el Gobierno contra los latinos. En 2018 Trump creó polémica al defender su política de separación de familias de inmigrantes clandestinos en la frontera mexicana y amenazó con acabar con el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, en inglés), que permite a los inmigrantes ilegales que llegaron al país de niños quedarse más tiempo y conseguir un permiso de trabajo. Además, después del huracán María, que devastó la isla de Puerto Rico, la Administración dio un respaldo limitado teniendo en cuenta el grado de los daños causados; en enero de 2019 Trump decidió poner fin a la ayuda del Gobierno estadounidense para la población puertorriqueña, que aún se recupera de los efectos del desastre natural.

Para ampliar: Dreamers, soñadores sin miedo”, Pablo Moral en El Orden Mundial, 2017

Mediante sus políticas, el presidente demuestra que los latinos no son su prioridad. Es cierto que fue elegido gracias a la ira de la clase trabajadora blanca, particularmente en el Medio Oeste. No obstante, aunque hay críticos que dicen que Trump quiere parar la inmigración para tener un país con más blancos, Estados Unidos está en medio de una transformación demográfica que Trump no puede parar. Los latinos tienen cada vez mayor importancia en el paisaje político estadounidense, lo que seguramente tendrá su impacto en las elecciones que vienen, empezando por las presidenciales de 2020.

Una evolución demográfica favorable a los latinos

En un sistema electoral en el cual para ganar las elecciones presidenciales un candidato tiene que ganar en el colegio electoral, es más importante ganar en ciertos estados que el voto popular —que Trump perdió en 2016—. Muchos de los estados donde la población latina crece más rápidamente son estados claves para la elección presidencial de 2020. Florida, el tercer estado con más latinos y el segundo donde la población latina creció más rápidamente entre 2000 y 2015, es un estado bisagra, en los que el voto puede inclinarse tanto por el lado demócrata como el republicano. En Georgia, un estado tradicionalmente conservador y donde la población latina creció más rápidamente en ese periodo, los demócratas experimentaron un progreso importante tanto en las últimas midterms como en las elecciones a gobernador, en las que la candidata demócrata Stacy Adams perdió por solo un 1,4% con el 62% de los votos latinos. Este avance demócrata en estados republicanos con más latinos se nota también en Texas, donde el candidato Beto O’Rourke casi derrotó al senador republicano Ted Cruz, y en Arizona, donde la senadora Kyrsten Sinema obtuvo un asiento antes republicano. En tres de estos estados claves, casi dos tercios de los latinos votaron por un demócrata. Los demócratas también ganaron las elecciones senatoriales en Nevada y Nuevo México, en los que más del 25% de la población es latina. De continuar esta tendencia, todos estos estados podrían convertirse en demócratas en las elecciones de 2020.

Aumento de la población latina en estados claves entre 2000 y 2015 —izquierda— y voto latino en algunos de esos estados en 2018 —derecha—. Fuente: Pew Research Center

Este crecimiento de la población latina y, especialmente, de la que puede votar benefició al Partido Demócrata en las últimas midterms de 2018. Efectivamente, hubo una mayor movilización de estos votantes y, aunque no hay datos exactos, los demócratas calculan que la participación de latinos en las últimas elecciones casi se ha triplicado, una motivación que podría explicarse por las políticas de la Administración Trump. Se puede ver claramente que la evolución demográfica de la población latina tiene el potencial de dar resultados electorales más favorables a los demócratas.

Más voto latino no tiene por qué beneficiar a los demócratas

Sin embargo, no es evidente que este crecimiento de la influencia del voto latino favorezca tanto al Partido Demócrata en su camino para echar a Trump de la Casa Blanca. La mayoría de los latinos piensa que su situación no ha cambiado en los últimos años y casi un tercio cree que se empeoró, una cifra que sigue aumentando desde 2013. Además, la percepción de que el Partido Demócrata es el que más se preocupa por los latinos ha bajado significativamente, mientras que la misma percepción respecto al Partido Republicano, aunque sigue baja, está creciendo. Esta desconfianza hacia el Partido Demócrata puede explicarse en parte por las políticas de deportaciones masivas iniciadas por la Administración Obama, a quien algunos dieron el apodo de “deportador jefe”. En las elecciones presidenciales de 2016, Hillary Clinton ganó casi dos tercios del voto latino, pero perdió 5 puntos en comparación con Obama en 2012. Lo que más sorprende es que casi el 30% de los latinos votaron a republicanos, más que los afroestadounidenses y los asiáticos, las otras minorías principales en el país. Se podría suponer que este apoyo latino a los republicanos ha bajado después de las durísimas políticas de Trump hacia los latinos; no obstante, en las elecciones de 2018, un 32% de los latinos votaron a candidatos republicanos.

Encuesta de voto a la salida de las urnas en las presidenciales de 2016 por grupo étnico. Fuente: CNN

Una gran equivocación habitual entre la opinión pública es creer que el voto latino es uniforme y que votan por demócratas por ser el partido que mejor defiende a los inmigrantes. En realidad, hay mucha diversidad dentro de las comunidades latinas y cada una tiene relaciones históricas distintas con Estados Unidos. Por ejemplo, cuando empezaron a llegar al país, los mexicanos eran trabajadores rurales, mientras que los cubanos llegaron en los años 60 como exiliados políticos durante la Revolución cubana. La Historia de los mexicanos es una historia de inmigración y luchas sociales —como encarnó el movimiento campesino del activista César Chávez—, lo que explica que voten más por demócratas; sin embargo, los cubanos votan más por el Partido Republicano, que apoya sanciones más duras contra el régimen comunista de Cuba. El senador Marco Rubio, que viene de los barrios cubanos de Miami, fue criado en este ambiente conservador, si bien las nuevas generaciones de cubanos estadounidenses son más progresistas que sus ascendientes, así que la tendencia del voto cubano podría cambiar. Más allá de la Historia, hay que destacar el importante papel de la religión dentro de la comunidad latina. Hace diez años, dos tercios de los latinos eran católicos; ahora solo lo son la mitad, con los protestantes evangélicos aumentando rápidamente. Dentro de la comunidad latina, los evangélicos son los que tienen opiniones más conservadoras y los que más apoyan a Trump, cuyo Gobierno prometió proteger la libertad religiosa.

Crecimiento del voto latino —electores en ocre, votantes en marrón— en las elecciones presidenciales (1988-2016). Fuente: Pew Research Center

Para ampliar: “La gran marcha de la Iglesia evangélica en América Latina”, Inés Lucía en El Orden Mundial, 2017

Aunque el número de electores latinos está creciendo en EE. UU., la población de votantes latinos en las presidenciales crece a un ritmo mucho más lento. Esta baja participación puede explicarse en parte por la supresión del voto a nivel estatal para reducir el peso del voto de una parte de la población. Un ejemplo de ello es el llamado gerrymandering, que consiste en modificar los distritos del Congreso para favorecer a un candidato al dividir la población de manera que los votantes de un partido tengan un peso mínimo. Evidentemente, esta práctica afecta a las minorías de manera desproporcionada. Si bien ambos partidos lo practican desde hace mucho tiempo, los republicanos han hecho un mayor uso, aunque existen otros modos de supresión del voto que también afectan más a las minorías, como requerir formas específicas de identificación en las urnas. Si estas prácticas siguen, podría repercutir en los resultados electorales y perjudicar a los latinos.

Por qué 2020 puede ser diferente

Al analizar la derrota de Clinton frente a Trump, es importante subrayar que uno de los errores de su campaña fue dar por sentado el voto de las minorías —particularmente los latinos—. La conquista del voto latino para 2020 no será tan fácil, pero hay una nueva generación de políticos que pueden liderar el camino. Por ejemplo, Julián Castro, texano de orígenes mexicanos y secretario de Vivienda con Obama, fue uno de los primeros candidatos en presentarse a las primarias demócratas para 2020. Simbólicamente, Castro decidió hacer su primer viaje como candidato a Puerto Rico para visitar a las víctimas del huracán. Castro quiere desafiar a Trump en el tema de la inmigración proponiendo una legislación para dar a los inmigrantes clandestinos una vía a la ciudadanía. Aunque es difícil evaluar sus probabilidades reales de ganar en una primaria demócrata llena de candidatos reconocidos, todo parece indicar que su candidatura va a hacer sobresalir en los debates la cuestión de los latinos.

En el Congreso también está cambiando el paisaje político. Con 37 latinos en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado, hay más parlamentarios latinos que nunca, incluidas mujeres. Una de ellas, Alexandria Ocasio-Cortez, se hizo con una victoria histórica en 2018 al convertirse en la mujer más joven jamás elegida para el Congreso. Oriunda de Nueva York, de 29 años y con orígenes puertorriqueños, pertenece al ala izquierdista de los demócratas que apoya el movimiento progresista impulsado por Bernie Sanders en 2016. Desafiando a Trump, propuso la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas por su tratamiento injusto hacia los inmigrantes. La congresista, muy activa en las redes sociales representa esta nueva generación de políticos que están cambiando el paisaje político estadounidense.

Claramente, es una buena noticia que haya más latinos que se presentan y ganan elecciones. Sin embargo, eso no significa que la situación cotidiana de los latinos vaya a mejorar. El hecho de que los demócratas se opongan a la agenda extrema del presidente contra los latinos no quiere decir necesariamente que en 2020 vaya a haber una ola de votos latinos contra Trump. La intersección de identidad e ideología política es muy compleja y los demócratas deberán hacer algo más que presentarse como los defensores de las minorías. Para ganar el voto latino con un margen consecuente, el partido tendrá que hacer un trabajo de reflexión profundo, aprender de sus errores pasados y proponer políticas que realmente puedan mejorar la situación de los latinos. También hacen falta acciones de la sociedad civil para ayudar a los latinos que quieran participar en el proceso político, sobre todo ayudando a los que quieren registrarse para votar. Por su parte, para los republicanos es importante proponer políticas más inclusivas con los latinos, una apertura difícil en un ambiente sociopolítico en el que aumentan los actos de xenofobia hacia los latinos. Ganen los republicanos o los demócratas en 2020, una cosa está clara: el panorama político estadounidense está cambiando y los latinos son parte de ese cambio.

Para ampliar: “Estados Unidos, un país de identidades”, Álex Maroño en El Orden Mundial, 2018

2 comentarios

  1. Los estrategas políticos han jugado con el término latino para dividirnos ideológica ente.
    Los mexicano americanos somos los que estamos creciendo y votando y haciendo la diferencia clara como bloque independiente dentro del partido demócrata.
    Ha eso es a lo que le teme Trump

  2. Los mexicanos y muchos de nuestros productos y servicios, estamos buscando cada vez más el mercado latino de EEUU. Tradicionalmente muchas franquicias vienen de EEUU a América Latina, más ya hay una estrategia para que franquicias como Dr. Auto & Casa comiencemos en estados clave como Texas, California, Illinois, Florida, etc. Saludos