El Gobierno de Trump ha señalado a los Balcanes occidentales como una de sus prioridades de política exterior en el último año. El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, nombró a Mathew Palmer primer enviado especial para los Balcanes occidentales en agosto de 2019, y tan solo mes y medio más tarde Donald Trump nombró también al embajador de EE. UU en Berlín, Richard Grenell, como su primer enviado especial para las negociaciones de paz entre Kosovo y Serbia. Estos dos nombramientos muestran el creciente interés de EE. UU en los Balcanes, un viraje que no es accidental: viene impulsado por la creciente influencia de Rusia, China y Turquía, y por la desconexión de la UE en la región.
Un conflicto que se perpetúa
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