Sí, en Israel hay judíos ultraortodoxos que apoyan a Palestina

En Israel hay judíos ultraortodoxos que rechazan la existencia del Estado hebreo y apoyan una Palestina libre. Aunque son minoría y no tienen peso político, su crítica deslegitima el proyecto sionista. Además, sus relaciones con el liderazgo palestino dinamitan la narrativa oficial de que israelíes y palestinos son irreconciliables.
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Sí, en Israel hay judíos ultraortodoxos que apoyan a Palestina
Miembros del grupo ultraortodoxo Neturei Karta protestando en 2005 contra la ocupación israelí de Palestina. Fuente: Peter (Flickr)

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“1.400 terroristas sionistas neutralizados”. Esta pintada apareció en Mea Shearim, el barrio ultraortodoxo de Jerusalén, tras el ataque de Hamás en octubre. En Mea Shearim sólo viven judíos ultraortodoxos, también conocidos como jaredíes, quienes se oponen al sionismo secular y representan el 13% de la población israelí. Argumentan que Dios destruyó el reino de Israel para castigar a los judíos, y sólo el Mesías podrá restaurarlo. Para ellos, por tanto, el Estado hebrero es ilegítimo y constituye una herejía.

Los judíos ultraortodoxos se rigen por los textos sagrados del judaísmo, se dedican a estudiar la religión y viven aislados de la sociedad, pero no son una comunidad homogénea. Uno de los grupos más conocidos es Satmar Hasidim, que después del Holocausto se estableció en Williamsburg, Estados Unidos, pero también se encuentra en Jerusalén. Aunque rechaza el proyecto sionista, es más moderado que Neturei Karta: una formación minoritaria, radical y antisionista que repudia el Estado de Israel y apoya a Palestina.

Minoritarios, pero muy llamativos

Los jaredíes en la diáspora rezaron durante siglos para regresar a Jerusalén y reconstruir el templo, pero tenían un retorno específico en mente: un Estado judío establecido por el Mesías. El sionismo, en cambio, nació a finales del siglo XIX como movimiento político secular con el fin de crear un Estado judío en la Palestina histórica. De hecho, el considerado primer asesinato político del sionismo fue contra el portavoz de los jaredíes en Jerusalén. En 1924, Jacob Israel de Haan fue asesinado a tiros por un miembro de la organización paramilitar Haganá, embrión del Ejército de Israel, por sus actividades políticas antisionistas.

Tras la fundación de Israel en 1948, que conllevó la expulsión de más 250.000 palestinos, los judíos ultraortodoxos se negaron a reconocer la legitimidad del Estado judío laico. Para asegurarse su apoyo, el primer ministro David Ben Gurión les concedió un estatus privilegiado a cuatrocientos estudiantes de la Torá: quedaban exentos del servicio militar para preservar su identidad religiosa gracias a una ley que debía renovarse periódicamente. Sin embargo, en el contexto de la actual guerra en Gaza, el Tribunal Supremo levantó la exención el pasado 25 de junio después de que la ley expirase en abril.

Los grupos antisionistas son minoritarios entre los ultraortodoxos, pero muy llamativos. En 2019, el líder de Satmar Hasidim, el rabino Zalman Teitelbaum, viajó desde Estados Unidos a Israel para distribuir cinco millones de dólares a 150 instituciones antisionistas. Estos jaredíes antisionistas rechazan las subvenciones a la escuelas donde se estudia la Torá y se comunican en yidis, el dialecto que usaban los judíos en Europa, en lugar de en hebreo moderno, lengua que acuñaron los sionistas como parte de su proyecto nacional.

Tras el inicio de la guerra de Gaza, los rabinos de Satmar publicaron unas directrices para los medios de comunicación jaredíes sobre cómo cubrir la guerra sin exaltar la narrativa sionista de apoyo a Israel y al ejército. Por su parte, los activistas de Neturei Karta han participado en marchas a favor de Palestina en varias ciudades estadounidenses y protestan contra el Estado de Israel en Jerusalén.

Neturei Karta: ultraortodoxos y propalestinos

Neturei Karta es una corriente minoritaria entre los jaredíes que discute el derecho divino que se otorgan los ultranacionalistas religiosos sobre la Palestina histórica, así como el discurso oficial que justifica la ocupación. Sus miembros, quienes se presentan como los “auténticos judíos”, se escindieron en 1938 del movimiento político ultraortodoxo Agudat Yisrael, que adoptó un enfoque pragmático tras la creación del Estado. Es el único grupo ultraortodoxo que rechaza la dimensión política del sionismo, reclama el desmantelamiento pacífico del Estado de Israel y defiende el derecho de los palestinos a vivir en su tierra.

Su posicionamiento radical les ha valido el rechazo de la comunidad judía, incluyendo el resto de los ultraortodoxos. Para Neturei Karta, el Holocausto es un ejemplo de cómo el sionismo usa la sangre judía para justificar la creación de su Estado. En 2006, representantes de esta secta participaron en una conferencia organizada por el entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, que reunió a negacionistas para revisar la visión global sobre el Holocausto. Esta secta no niega el Holocausto, sino que rechaza que se usara como pretexto para la creación de Israel. Líderes judíos de todo el mundo condenaron su participación, así como el entonces primer ministro israelí, Ehud Olmert.

Neturei Karta incluso tiene relación con el liderazgo palestino. El anterior líder de la secta, el rabino Moshe Hirsch, fue consejero del presidente palestino Yasir Arafat y asistió a su funeral en 2004. “Rezamos cada día por una Palestina libre”, dijo también su portavoz en un encuentro con representantes del partido y milicia islamista Hezbolá en 2012 en Líbano. En 2023, activistas de Neturei Karta se reunieron con miembros de la organización armada Yihad Islámica Palestina en Cisjordania, causando indignación en el Gobierno israelí. El ministro de Seguridad Nacional, el extremista Itamar Ben Gvir, amenazó con deportarlos a Siria. Días después, la policía arrestó a uno de los ultraortodoxos por “apoyar y reunirse con un grupo terrorista”.

Ejemplo de las contradicciones del Estado de Israel

Con todo, la mayoría de la comunidad jaredí en Israel adoptó hace décadas un enfoque pragmático, reconoce al Estado de Israel y participa en política. Los partidos ultraortodoxos, Shas y Judaísmo Unido de la Torá, son aliados del primer ministro Benjamín Netanyahu y forman parte del Gobierno. Instalados en la derecha israelí, se oponen al sionismo laico, pero usan su influencia política para promover sus intereses: aumentar las subvenciones para sus escuelas y asegurar su exención militar, que ahora está en entredicho.

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Los ultraortodoxos se oponen al Estado de Israel por perseguir un objetivo político en lugar de religioso y no encajan en la narrativa predominante. Sin embargo, son esenciales para legitimar el proyecto sionista. Sus partidos rechazan que los judíos puedan rezar en el Monte del Templo, pues se requiere un ritual de purificación, según la ley judía. Además, significaría reconocer la soberanía del Gobierno de Israel sobre el lugar más sagrado para el judaismo, que también es el tercer lugar más sagrado para el islam. 

Por su parte, los activistas de Neturei Karta aseguran que el sionismo pone en peligro a los judíos de todo el mundo, pues fomenta el antisemitismo. Aunque su apoyo a la causa palestina se basa en creencias mesiánicas y fundamentalistas, y no en una identificación con la liberación de Palestina o en una visión pro derechos humanos, comparten su posición disidente con la izquierda antisionista, también marginal en Israel. Además, sus encuentros con líderes palestinos o el papel de su anterior líder como consejero de Arafat dinamitan la narrativa oficial israelí que presenta a palestinos e israelíes como irreconciliables.

Aunque los ultraortodoxos antisionistas son una minoría y no tienen peso político, su crítica amenaza la razón de ser del sionismo y, por ende, la legitimidad del Estado de Israel. La facción Neturei Karta es marginal, pero también es incómoda para el Gobierno israelí y la narrativa predominante. El proyecto sionista necesita establecer la supuesta conexión judía con la tierra para justificar la ocupación de Palestina, y la expulsión y la desposesión de los palestinos, pero el rechazo en el judaísmo lo agrieta desde dentro.

Natàlia Queralt

Tarragona, 1994. Graduada en Periodismo y Humanidades, especialización en Historia, por la Universidad Pompeu Fabra. Máster en Estudios Islámicos y de Oriente Próximo por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Me interesa la geopolítica, los estudios poscoloniales, y la construcción de la identidad y el género en Oriente Próximo y el Magreb.