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Soldados robando ropa interior femenina, usando juguetes de niños, quemando alimentos, saqueando casas y tiendas… Los vídeos de los últimos meses no dejan duda sobre la indisciplina de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza. A la invasión que ya ha dejado 34.000 palestinos muertos y que sumará la entrada en Rafah se suman estos y otros abusos. Incluso ha habido casos de soldados israelíes matándose entre sí y a los rehenes capturados por Hamás. Algunos incidentes han tenido una gran repercusión internacional, como el bombardeo de los tres vehículos de la ONG World Central Kitchen el pasado 1 de abril. En esta ocasión, Israel lo achacó a “errores” y a la responsabilidad individual de los implicados.
Puede que en varios incidentes los soldados sí actuaran por su cuenta, pero esta ruptura de la jerarquía no es un accidente. Se trata de una política del Estado israelí para dar carta blanca a la violencia contra los palestinos, por la cual la impunidad está instalada en el funcionamiento de las Fuerzas de Defensa. Ahora la Corte Internacional de Justicia ve indicios de genocidio en Gaza y la Corte Penal Internacional podría acusar a la cúpula israelí de crímenes de guerra. Sin embargo, los crímenes en Gaza o Cisjordania no han sido castigados pese a las evidencias recogidas por Naciones Unidas y varias ONG internacionales.
Impunidad por diseño
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