El litio es el oro blanco del siglo XXI, sobre todo para la transición ecológica. Además de sus aplicaciones en tecnología, es necesario para electrificar el transporte: la batería de un coche eléctrico necesita unos ocho kilos de litio. Por tanto, los países con reservas de este mineral tienen una ventaja estratégica. A esta lista de privilegiados se ha sumado India, que encontró en febrero un yacimiento de 5,9 millones de toneladas de litio y se convirtió en el sexto país con más reservas del mundo, por delante de China.
India quiere ser una potencia global. Ya sobrepasó al Reino Unido en 2022 como quinta economía mundial y en abril superó a China como país más poblado. Este descubrimiento de litio se suma a esos pasos, pero la explotación puede no salir adelante. Además del impacto medioambiental de las minas de litio, las reservas están en la provincia de Jammu y Cachemira, una de las más violentas del país y foco de tensión con Pakistán y China. Estos retos podrían frenar las ambiciones de Nueva Delhi, que busca posicionarse como alternativa Pekín en Asia.
La geopolítica del litio
Como ocurre con otras materias primas, tener reservas estratégicas de un material no implica poder producirlas. El caso del litio es significativo: cerca del 60% de las reservas, alrededor de 52 millones de toneladas, se concentran en el triángulo formado por Bolivia, Argentina y Chile, pero solo este último se ha colocado como segundo productor mundial. Lo adelanta Australia, que produce el 55% del litio del mundo, y les sigue de cerca China, con el 24%, a pesar de que sus reservas son de 5,1 millones de toneladas.
El mapa de la producción de litio en el mundo
La mayor demanda de litio de la transición ecológica aumentará su producción. En los últimos años ya ha pasado de 35.000 toneladas en 2012 a 130.000 en 2022. Pero, según un informe del Banco Mundial, tendrá que crecer un 450% para suplir la demanda de 2050. Esto ha llevado a México o Chile a anunc...