28 de diciembre de 1895

28 de diciembre de 1895: los hermanos Lumière ofrecen la primera exhibición pública de su cinematógrafo

A finales del siglo XIX, en un contexto de avances técnicos y patentes, empezaron a surgir inventos que sentarían las bases del cine como industria y forma de ocio. El más exitoso de ellos sería el que presentaron los franceses Auguste y Louis Lumière en el Grand Café de París.
28 de diciembre de 1895: los hermanos Lumière ofrecen la primera exhibición pública de su cinematógrafo
Cartel publicitario del cinematógrafo de los hermanos Lumière expuesto en 1896 en Rumanía. Fuente: Marcellin Auzolle (Wikimedia Commons)

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La salida de los trabajadores de una fábrica, un tren que llega a la estación, un jardinero regando, pasajeros descendiendo de un barco o unos padres que dan de comer a su hija. Estas escenas cotidianas fueron grabadas por los hermanos Lumière con su cinematógrafo. El invento, capaz de captar imágenes en movimiento y proyectarlas en una pantalla, sirvió para sentar las bases de una de las industrias más importantes del siglo XX: el cine. Había nacido el séptimo arte.

Los hermanos Lumière

Auguste y Louis Lumière nacieron en la ciudad de Besançon, al este de Francia, en el seno de una familia burguesa. Posteriormente, se mudaron a Lyon, donde cursaron sus estudios técnicos. Desde jóvenes trabajaron en la empresa de su padre, que se dedicaba a la incipiente industria de la fotografía. Gracias a su ayuda, el negocio floreció y la fábrica fotográfica se convirtió en la más grande de Europa. En 1894, el padre vio el kinetoscopio de Thomas Edison en París, y los hermanos, atraídos por el invento, decidieron perfeccionarlo. El dispositivo de Edison consistía en una caja vertical de madera, en cuyo interior la cinta de película pasaba de forma continua por unas bobinas, y con el visor individual de la parte superior se podían ver los fotogramas.

Un año más tarde vio la luz el cinematógrafo de los hermanos Lumière. Lo componían un objetivo para grabar, una manivela que al girarse imprimía las imágenes en una cinta de película, y un proyector, que exponía el resultado final en una pantalla. A diferencia de su precursor, el cinematógrafo era más práctico. Se transportaba con facilidad porque era más ligero y no necesitaba electricidad, y el proyector permitía que un mayor público y no solo una persona viera la película.

En febrero de 1895, Auguste y Louis registraron la patente del cinematógrafo, pero no fueron los únicos que por entonces contribuyeron al desarrollo del cine. De hecho, el cinematógrafo de los hermanos Lumière fue la culminación de inventos pioneros como los de Étienne-Jules Marey, Louis Le Prince o el español Mariano Díez Tobar.

El cine como nueva forma de ocio

El cinematógrafo hizo su primera aparición en marzo de 1895 en París, ante un círculo de intelectuales y empresarios de la industria fotográfica. Se mostró una película de cincuenta segundos en la que un grupo de trabajadores salían de la fábrica de los Lumière. No muy lejos de allí, en Berlín, los hermanos Skladanowsky exhibieron en noviembre una película en su bioscopio. A diferencia del cinematógrafo, el bioscopio utilizaba dos cintas de película sin perforar y proyectaba menos imágenes por segundo. El cine empezaba a tomar forma y se convertiría en una alternativa de ocio para la sociedad.

Por su parte, los hermanos Lumière mostraron por primera vez sus películas en una exhibición pública el 28 de diciembre de 1895 en el Grand Café de París. Era la primera proyección cinematográfica comercial de la historia. A la película de los trabajadores le acompañaron otras escenas de la vida cotidiana como un tren llegando a la estación o unos herreros martilleando en una fragua. El estreno no tuvo mucho éxito al principio, pero adquirió una gran popularidad a medida que se conocía la noticia del invento.

Los carteles publicitarios anunciaban la nueva maravilla a bombo y platillo. El cinematógrafo se fue de gira por Europa y empezó a producirse en la fábrica de Lyon para exhibirse en otros rincones del mundo. Además, los hermanos Lumière desplegaron por varios puntos una red de agentes comerciales y técnicos de cámara.

La repercusión que tuvieron el cine y el cinematógrafo en particular, sin embargo, contrasta con la afirmación de los propios hermanos Lumière, para quienes parecía “una invención sin futuro”. Pese a ello, Auguste y Louis continuaron dedicándose al cine y grabaron multitud de películas hasta 1905, aunque tuvieron que adaptar el cinematógrafo a las cintas del formato de Edison, que ha llegado hasta nuestros días. Cada tira debía tener 35 milímetros de ancho y cuatro perforaciones por lado del fotograma.

Pero la labor de los hermanos Lumière, que vivieron hasta mitad del siglo XX, fue más allá del cine. En 1907, por ejemplo, inventaron la placa autocroma, con lo que lograron obtener fotografías a color de un modo mucho más rápido y sencillo, y la empresa familiar siguió suministrando material fotográfico en las décadas siguientes. Durante ese tiempo, Louis centró su interés en el desarrollo de imágenes tridimensionales en películas, y Auguste, por su parte, en estudios médicos sobre la tuberculosis y el cáncer.

Julen Kenk

Madrid, 1999. Graduado en Historia por la Universidad Complutense. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Apasionado de las conexiones entre el deporte, la política y la historia.

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