22 de diciembre de 1815

22 de diciembre de 1815: muere fusilado José María Morelos, líder de la independencia de México

Aunque fue capturado solo cinco años después de comenzar la guerra, José María Morelos llegó a ser el principal líder independentista mexicano. Conquistó el sur del territorio y dio consistencia política al movimiento con la creación del Congreso de Chilpancingo y la aprobación de la primera Constitución.
22 de diciembre de 1815: muere fusilado José María Morelos, líder de la independencia de México
Estatua ecuestre de José María Morelos en el estado mexicano que lleva su apellido. Fuente: Flickr

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José María Morelos fue un sacerdote que se convirtió en uno de los principales líderes insurgentes de la independencia de México. Destacó por su capacidad militar y estratégica, pero sobre todo por sus habilidades para la administración y la política, llevando al movimiento independentista más allá de las armas. Morelos inició su carrera eclesiástica en el colegio de San Nicolás, cuyo rector era Miguel Hidalgo. Cuando este religioso lanzó el “grito de Dolores” en 1810 para impulsar un alzamiento contra las autoridades coloniales, Morelos respondió a sus órdenes dirigiendo la insurgencia en el sur de México.

El grito de Dolores fue la respuesta al descubrimiento de la conspiración de Querétaro, ideada por Hidalgo y otros criollos destacados con el fin de emancipar la provincia de Nueva España. Estos se sumaron a la ola revolucionaria en las colonias españolas, que aprovecharon que la metrópoli estaba inmersa en su propia guerra de independencia tras la invasión napoleónica. El gran seguimiento al llamado de Hidalgo dio lugar a la guerra de la Independencia mexicana.

De párroco a generalísimo

Tras la ejecución de Miguel Hidalgo y sus principales ayudantes en 1811, la dirección del movimiento recayó en Ignacio López Rayón, quien se centró en unificar las iniciativas emancipadoras en un solo ideario político. López Rayón estableció el núcleo del Gobierno insurgente en la Suprema Junta Nacional de América, que acató la autoridad del rey español Fernando VII para acercarse a los intelectuales y criollos que defendían establecer un sistema de juntas similar al de las provincias de España. Morelos, que defendía la república, colaboró con la Junta a pesar de las discrepancias, hasta que las fuerzas realistas del general español Félix María Calleja la disolvieron en 1813.

Mientras el liderazgo de López Rayón decaía, los éxitos y el prestigio de Morelos aumentaban tras tomar las ciudades de Oaxaca y Acapulco. En 1813 ya controlaba el sur de México, donde fundó el periódico Correo Americano del Sur para promocionar las causas y las campañas de la insurrección. Además, para reemplazar la Junta creó el primer congreso independiente o Congreso de Chilpancingo, que representaba la soberanía del pueblo de Nueva España pero esta vez sin mencionar a Fernando VII.

En su inauguración en septiembre de 1813, Morelos pronunció los Sentimientos de la Nación, en los que defendió los derechos humanos y la libertad. Al día siguiente fue elegido generalísimo. Este discurso, inspirado en la guerra de Independencia de Estados Unidos y la Revolución francesa, sentó las bases para la Constitución de Apatzingán, que el Congreso aprobó en 1814. En poco tiempo, el Congreso abolió la esclavitud, ordenó el reparto de los latifundios y declaró la independencia, aunque esta aún no se haría efectiva.

La caída de Morelos

El último periodo de la vida de Morelos estuvo marcado más por la actividad política dentro del Congreso que por la militar. Aun así, deseaba tomar su ciudad natal, Valladolid, la actual Morelia en su honor. Sin embargo, Calleja había sido nombrado virrey de México en 1813, por lo que reforzó las tropas realistas para presionar por todos los frentes y de esa manera impedírselo. Además, cuando terminó la guerra en la península, muchos soldados españoles partieron a América para reprimir los movimientos emancipadores.

La incapacidad de frenar el avance realista, haciendo retroceder al Congreso, inició la decadencia militar de Morelos, hasta conducirle a renunciar al poder ejecutivo y al mando militar. Mientras el Congreso se desplazaba a Tehuacán, las tropas españolas les sorprendieron en noviembre de 1815 en Temalaca y capturaron a Morelos, junto a otros doscientos insurgentes. Morelos fue sometido a varios juicios en Ciudad de México, en los que intervinieron autoridades estatales, militares y de la Inquisición española. Finalmente, fue degradado en público y fusilado el 22 de diciembre en el municipio de Ecatepec.

Tras la muerte de José María Morelos, el vacío de poder y los ataques realistas desintegraron al movimiento, dividido en diversos grupos armados. La independencia de México no llegó hasta que la revolución liberal de 1820 en España amenazó los intereses de los criollos y aristócratas mexicanos, que comenzaron a defender una monarquía independiente en Nueva España. Para ello buscaron  apoyo de los insurgentes, pero la lucha había perdido su carácter popular al ser liderada por las élites. Estas promovieron el Plan de Iguala en 1821, cuyos principales artículos conformaron los Tratados de Córdoba. Su firma por el general español Juan de O’Donojú y el líder mexicano Agustín de Iturbide en agosto de ese año significó la independencia de Nueva España, que los reyes no reconocieron hasta 1836.

Cristina Bermejo

Aranda de Duero, 1999. Graduada en Sociología, Relaciones Internacionales, y Experta en Desarrollo. Interesada en conflictos sociales, derechos humanos y migraciones, así como en temas de género y cultura.

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