17 de marzo de

17 de marzo: Día de San Patricio

Entre desfiles y cerveza, miles de personas vestidas de verde celebran cada año el Día de San Patricio en países de Europa, América o Asia. Mientras tanto, Irlanda aprovecha su diáspora y la expansión de la festividad para promover sus tradiciones y cultura.
17 de marzo: Día de San Patricio
Celebración del Día de San Patricio en Nueva York en 2010. Fuente: Sébastien Barré (Flickr)

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Cuenta la tradición que Maewyn Succat, después conocido como San Patricio, nació al norte de Gran Bretaña a finales del siglo IV. De joven fue secuestrado, trasladado al norte de Irlanda y vendido como esclavo. Aunque consiguió escapar y llegar a la Galia, donde se ordenó sacerdote, regresó a Irlanda tras una visión de que debía volver para evangelizar. Allí llegó a ser obispo, y con su muerte el 17 de marzo del año 461 nació un referente religioso y cultural. Se le atribuyen la expulsión de las serpientes de Irlanda y haber usado el trébol para explicar la Santísima Trinidad, o también haber pedido una gota de whisky antes de morir.

Desde entonces, la festividad cristiana conmemora su muerte como patrón de la isla, y la fecha coincide con la fiesta nacional de la República de Irlanda. Aunque empezó como una celebración religiosa, se ha secularizado hasta convertirse en un fenómeno internacional. Cada 17 de marzo, los duendes invaden las calles de ciudades que se tiñen de verde esmeralda para celebrar el Día de San Patricio: en Irlanda el festival dura cinco días, y en ciudades como Boston o Nueva York se celebran desfiles multitudinarios.

Un día para conmemorar las tradiciones irlandesas

Aunque su origen es cristiano, el Día de San Patricio también celebra los orígenes celtas de Irlanda. Con una cultura de transmisión oral, la Irlanda gaélica fue un orden político presente en la isla hasta la llegada de la dinastía británica de los Tudor en el siglo XVI. El Día de San Patricio retoma esas raíces a través de la música y cruz celtas durante las celebraciones.

A San Patricio, sin embargo, se le identificó con el azul hasta que soldados independentistas en el siglo XVIII lucieron el color de los tréboles, símbolo de Irlanda. Otro icono tradicional irlandés son los duendes: en sus orígenes vestían de rojo, pero cambiaron al verde a principios del siglo XX tras el popular poema The Leprechaun de William Allingham, cuyo personaje principal utiliza este color. En el Día de San Patricio las personas se visten de verde para evitar pellizcos y travesuras de los duendes, que no pueden detectarlo, y el arcoíris con la olla de oro representa a los irlandeses huyendo de la hambruna hacia tierras de oportunidades.

San Patricio, desde Irlanda (y Estados Unidos) al resto del mundo

El primer desfile del Día de San Patricio no se celebró en Irlanda, sino en San Agustín, entonces colonia española de Florida, en 1601. Boston y Nueva York se sumaron a mediados del siglo XIX, tras la llegada de un millón de irlandeses católicos a causa de la hambruna. Pese a la mala acogida, los irlandeses se dieron cuenta de que podían influir en la política local, así que usaron el desfile del Día de San Patricio no solo frente a la nostalgia, sino para reivindicar su presencia y luchar contra los estereotipos. Desde entonces, la celebración llegó a ciudades como Chicago, que incluso tiñe su río de verde.

En cambio, la fecha no fue fiesta oficial en Irlanda hasta 1903. El primer desfile en Dublín se celebró en 1931, pero el consumo de alcohol se prohibió hasta 1970. A partir de los años noventa, el Gobierno irlandés empezó a aprovechar la celebración del Día de San Patricio para promocionar su cultura e identidad, entre otros, con competiciones de fútbol y rugby que involucran a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá o Australia, y su famosa cerveza Guinness. La festividad, no obstante, es controvertida en Irlanda del Norte, separada del resto de la isla en 1922 y donde los católicos son minoría respecto a los protestantes.

Pero Irlanda fue un país emigrante más allá del mundo anglosajón. Eso ha permitido que el Día de San Patricio se celebre a partir de la herencia de comunidades en España, Argentina y México, o en Noruega, Rusia y Bosnia, e incluso Japón, Malasia y Corea del Sur. La expansión de la festividad ha contribuido a la diplomacia cultural y al poder blando irlandés, que bebe de su folclor, escritores, festivales de música, pubs e incluso de sus triunfos en el festival de Eurovisión, mientras mueve millones de dólares al año.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.

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