Día de San Patricio: la secularización de fiestas religiosas

Cada 17 de marzo la mayor parte de los irlandeses —y un gran número de turistas— celebran San Patricio con una Guinness en la mano y el color verde como protagonista. La festividad, que nació como una celebración religiosa, es hoy una muestra más de la importancia del poder blando en la sociedad internacional y de lo crucial que supone exportar de tu país solamente lo mejor.
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Día de San Patricio: la secularización de fiestas religiosas
Fuente: Erik Drost

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A lo largo de la Historia siempre ha habido festividades o fiestas señaladas que, en un proceso de retroalimentación con la sociedad, amplían el imaginario colectivo y promueven la creación de estereotipos —positivos o negativos— sobre un lugar, un pueblo o una identidad concretos. La globalización y una sociedad cada vez más interconectada y migrante han acercado esas festividades a cada vez más personas, como es el caso de San Patricio, la fiesta irlandesa por excelencia que se celebra cada 17 de marzo dentro y fuera de la isla esmeralda. Singapur, Boston o Chicago son algunos de los principales destinos fuera de Irlanda para celebrar el día.

La fiesta conmemora el fallecimiento de san Patricio, patrón de la isla y quien introdujo el cristianismo en ella. Al contrario de lo que se pueda pensar, san Patricio no era irlandés: Maewyn Succat —que era como se llamaba en realidad— vivió entre el 400 y el 461, aproximadamente, y era originario del norte de la Inglaterra romana. A los 16 años un grupo de piratas irlandeses lo secuestró y pasó seis años como esclavo cuidando rebaños de ovejas en la isla esmeralda. Es muy probable que durante este tiempo aprendiera el idioma y las costumbres irlandesas. Cuando logró escapar, los franceses lo capturaron de nuevo y fue en ese país donde tuvo contacto con el cristianismo, que luego llevaría de vuelta a Irlanda, llamado por Dios para cumplir la misión. También se le atribuye el origen del trébol como símbolo nacional: el mito cuenta que con él explicaba qué significaba en términos religiosos la Santísima Trinidad cristiana.

Lo que hoy conocemos como la fiesta de San Patricio está muy lejos de lo que se celebraba hace tiempo. Antes de que los litros de cerveza —preferiblemente Guinness, la más consumida durante esas fechas: unos 13 millones de pintas a nivel mundial— corrieran por las calles de Irlanda el 17 de marzo, quienes celebraban este día lo hacían con un sentido estrictamente religioso. La fecha celebraba la llegada del cristianismo a Irlanda; de hecho, de forma completamente distinta a cómo ha evolucionado hasta nuestros días, la venta de alcohol estuvo prohibida este día hasta los años 70 al tratarse de una celebración religiosa. El verde que tiñe las calles y la ropa de quienes celebran este día también es un fenómeno relativamente moderno: el color originario era el azul, como la ropa con la que se representaba a san Patricio. Sin embargo, en la rebelión irlandesa de 1798 los soldados irlandeses lucharon contra los británicos vestidos de color verde y tenían como lema la canción “The Wearing of the Green”; desde entonces, el verde del nacionalismo y el catolicismo irlandeses se convirtió en el protagonista de esta festividad. San Patricio pasó de ser una celebración religiosa a una fiesta secular cuando, a principios del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses llegaron a tierras norteamericanas, y el 17 de marzo comenzó a transformarse en un día que reivindicaba la herencia y la cultura irlandesas.

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Astrid Portero

Gran Canaria, 1988. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, especializada en Relaciones Internacionales y Análisis Político. Cursando el Máster de Política y Democracia de la UNED. Interesada en geopolítica, conflictos territoriales y Unión Europea.