11 de enero de 1981

11 de enero de 1981: el peruano Javier Pérez de Cuéllar es elegido secretario general de la ONU

La Asamblea General de Naciones Unidas nombró a Javier Pérez de Cuellar como quinto encargado de la Secretaría General, el primero latinoamericano. Durante sus dos periodos hasta 1991 tuvo que atender, entre otras, las guerras de las Malvinas, Afganistán e Irán e Irak.
11 de enero de 1981: el peruano Javier Pérez de Cuéllar es elegido secretario general de la ONU
Javier Pérez de Cuéllar (centro) en Países Bajos en 1982, ya como secretario general de la ONU. Fuente: Rob Bogaerts (Archivo Nacional neerlandés)

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Javier Pérez de Cuéllar nació en Lima en 1920, se licenció en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú e ingresó al servicio diplomático en 1940, profesión a la que dedicó gran parte de su vida en París, Londres, La Paz o Río de Janeiro. Fue director de distintos departamentos del Ministerio de Asuntos Exteriores, secretario general de la misma cartera en 1966 y docente de Derecho Diplomático en la Academia Diplomática y de Relaciones Internacionales en la Academia de Guerra Aérea. Ya como embajador, representó a Perú en Suiza, la Unión Soviética, Polonia y Venezuela. 

Estuvo ligado a la ONU desde su fundación, como parte de la delegación peruana en las primeras sesiones de la Asamblea General en 1946. Desde 1971 hasta 1975 fue representante permanente del Perú y llegó a ser presidente del Consejo de Seguridad en 1973 y 1974, cuando tuvo que hacer frente al golpe de Estado y la invasión turca de Chipre. En 1979 lo nombraron secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Políticos, desde donde se encargó de las negociaciones entre Pakistán y Afganistán. 

De vuelta en su país y tras no conseguir el puesto de embajador en Brasil, Pérez de Cuéllar solicitó su retiro en octubre de 1981, a los 61 años. No obstante, el 11 de diciembre sería elegido secretario general de Naciones Unidas, mandato que renovó en 1986.

De las Malvinas a Líbano, pasando por Angola

Pérez de Cuéllar era el único que contaba con el visto bueno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad que, de acuerdo con el artículo 97 de la Carta de Naciones Unidas, recomienda a un candidato a la Asamblea General, encargada de nombrarlo. Estados Unidos y China habían vetado a su predecesor, el austriaco Kurt Waldheim, y al diplomático tanzano Salim Ahmed Salim, así que el abogado peruano asumió el 1 de enero de 1982 como el quinto secretario general y el primero latinoamericano.

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Durante su primer mandato de 1982 a 1985, Pérez de Cuéllar tuvo que hacer frente a varios conflictos. En 1982 estallaron la guerra de las Malvinas, que enfrentó a Argentina y el Reino Unido por el control del archipiélago, y la primera guerra de Líbano, en la que Israel invadió el país. Si bien la primera cesó ese mismo año, las tropas israelíes permanecieron en Líbano por otros diez. A pesar de sus esfuerzos de mediación, tampoco logró encauzar otros que habían comenzado años antes, como la guerra entre Irán e Irak, la guerra de Afganistán o la invasión turca de Chipre, que empeoró con la declaración de independencia de la República Turca del Norte de Chipre en 1983.

A pesar de su frágil estado de salud, Pérez de Cuéllar aceptó repetir como secretario general para el periodo de 1987-1991, de nuevo con apoyo de los cinco miembros permanentes. Este segundo mandato fue más satisfactorio, ya que pudo negociar con éxito el alto el fuego entre Irán e Irak, el fin de la guerra en El Salvador y la retirada de las tropas cubanas y sudafricanas de Angola en 1988 y de las soviéticas de Afganistán en 1989, así como la liberación en 1992 de los rehenes occidentales secuestrados por el grupo Hezbolá en Líbano. También se le atribuye la estabilidad en Camboya y Nicaragua y la independencia de Namibia.

Reconocimientos a Pérez de Cuéllar y vida posterior 

Su compromiso con la paz le valió a Pérez de Cuéllar el respeto de líderes de todo el mundo y de su personal, que destacaban su paciencia, discreción y saber hacer. Fue condecorado en más de veinticinco países y recibió el doctorado honoris causa en múltiples universidades. Entre sus reconocimientos destacan el Premio Príncipe de Asturias de 1987 a la cooperación iberoamericana y el Premio Olof Palme de 1989 al entendimiento internacional.

Al terminar su labor como secretario general, Pérez de Cuéllar se retiró a París hasta que en 1995 decidió presentarse a las elecciones presidenciales de Perú contra el entonces presidente Alberto Fujimori, acusado de autoritarismo. Si bien el diplomático llegó a segunda vuelta, Fujimori acabó reelegido con el 64% de los votos. No obstante, tras la caída del Gobierno fujimorista por corrupción en el 2000, Pérez de Cuéllar volvió a Perú para ejercer de ministro de Asuntos Exteriores en el Ejecutivo transitorio de Valentín Paniagua

Después de volver a París como embajador ante Francia y la Unesco, se jubiló en 2004. En sus últimos años también se dedicó a escribir, primero los libros Peregrinaje por la paz: Memorias de un secretario general (2000) y Memorias. Recuerdos personales y políticos (2012), y después la novela Los Andagoya (2014). Retirado de la vida pública, Pérez de Cuéllar falleció en Lima en marzo de 2020 a los 100 años.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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