La caída de Hezbolá: de enfrentar a Israel al cambio de era en Líbano

Hezbolá ha quedado debilitada y descabezada tras más de un año de guerra con Israel. También ha perdido peso político con la formación del nuevo Gobierno. El partido-milicia seguirá siendo clave, pero el país ya no mira a Irán sino a Occidente y las monarquías del Golfo como aliados principales.
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La caída de Hezbolá: de enfrentar a Israel al cambio de era en Líbano
Funeral del líder histórico de Hezbolá, Hasán Nasrala (a la izquierda en el cartel), el pasado 23 de febrero. Fuente: Khamenei.ir (Wikimedia Commons)

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Recién terminada la guerra de 2006, cargos de Hezbolá fueron casa por casa en la arrasada Dahiya analizando desperfectos y preguntando a los vecinos qué necesitaban para reconstruir sus vidas lo más pronto posible. Tanto la periferia sur de Beirut controlada por la milicia como pueblos chiíes derrumbados del sur del país serían reconstruidos con dinero iraní y catarí, y escasa colaboración del Gobierno libanés. Hoy, la imagen es muy distinta. Tras un alto al fuego en noviembre que ahora tambalea, nadie ha tocado las puertas de los vecinos en Dahiya. Mientras tanto, el precio de los alquileres en las zonas afectadas aumenta, así como las ayudas económicas que anuncia Naím Qasem, sustituto del líder asesinado Hasán Nasrala.
Hezbolá vive sus momentos más bajos después de la guerra más mortífera con Israel. Se ha roto la burbuja de propaganda que entronaba a la milicia como la más poderosa del mundo y la única fuerza árabe capaz de vencer al Estado hebreo. Aunque el alto al fuego fue vendido como un triunfo a sus seguidores, la milicia desistió del motivo y línea roja por la que había comenzado el conflicto, apoyar al pueblo palestino, desvinculando así el frente libanés del gazatí. Los ataques de Hezbolá en el norte de Israel provocaron un desplazamiento sin precedentes en esta frontera y el desgaste de recursos, pero la milicia terminó firmando el cese de las hostilidades sin éxitos o beneficios tangibles para sus aliados.
La elección el pasado enero de un nuevo presidente y primer ministro confirmó la pérdida de peso de Hezbolá en Líbano. Ambos son cercanos a intereses occidentales y fueron elegidos con el beneplácito estadounidense. El partido-milicia proiraní ha perdido representación y aliados en el gabinete, y con ello su capacidad para impedir que salgan adelante importantes reformas y decisiones para el futuro del país.
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Marta Maroto

Madrid, 1995. Periodista y economista por la Universidad Rey Juan Carlos. Corresponsal en Beirut, desde donde cubre Oriente Próximo. Antes ha hecho periodismo local y ha contado tanto la crisis migratoria desde diferentes fronteras europeas como los estallidos sociales desde América Latina.