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Evo, Bolivia y el golpe al Ícaro de los Andes

Evo, Bolivia y el golpe al Ícaro de los Andes
Manifestación en favor de Evo Morales Cochabamba (Bolivia), 2013. Fuente: Cancillería del Ecuador

Bolivia vive una de las mayores crisis políticas en las últimas décadas. Los 14 años de Evo Morales en el poder llegan a su fin entre acusaciones cruzadas de golpe de Estado y un aumento de las protestas y enfrentamientos en las calles. Una crisis que se ha ido cocinando a fuego lento y que, finalmente, ha estallado en un contexto de polarización y hartazgo.

No hay una definición exacta para golpe de Estado, cada uno tiene sus particularidades. Puede haber golpes de Estado contra dictaduras o contra democracias. Golpes de Estado que estén moralmente legitimados o que sean completamente ilegítimos. Pero todos tienen algo en común: suponen que el Gobierno es apartado del poder por la fuerza por actores estatales o no estatales, alterando la estabilidad gubernamental de un país de manera repentina. 

En el caso de Bolivia —como han señalado diversos analistas— se han dado una amalgama de elementos que encajan en la definición. La renuncia de Evo Morales el 11 de noviembre se hizo después de que las Fuerzas Armadas forzaran a este a abandonar el poder el día anterior. Además de la injerencia de las Fuerzas Armadas y la policía, no se siguió un procedimiento de revocación parlamentaria o de inhabilitación a través de cauces previstos en la Constitución boliviana. 

Del mismo modo, Evo Morales ha sobrepasado los límites democráticos en los últimos años. En 2016 celebró un referéndum, que perdió por un 51% de los votos, para cambiar la ley y poder presentarse a unas cuartas elecciones. Pese al rechazo popular, el Tribunal Constituci...

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