Golpe de Estado fallido en Bolivia: qué ha ocurrido, causas y qué puede pasar

Bolivia vivió ayer un intento de golpe de Estado. Militares encabezados por el excomandante del Ejército, que ya fue detenido, entraron en la sede del Gobierno, pero no consiguieron tomar el poder. El episodio ocurrió en un contexto de divisiones políticas y de descontento por la situación económica
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Golpe de Estado fallido en Bolivia: qué ha ocurrido, causas y qué puede pasar
Instante del intento de golpe de Estado en Bolivia. Fuente: Twitter (X)

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El excomandante del Ejército de Bolivia, Juan José Zúñiga, encabezó ayer 26 de junio un intento de golpe de Estado. Después de tres horas en las que forzaron su entrada a la sede del poder ejecutivo, los militares fueron destituidos y acabaron retirándose. Zúñiga declaró que el objetivo era “restablecer la democracia” y evitar que el expresidente Evo Morales pudiese presentarse en las elecciones presidenciales de 2025. Es posible que el intento de golpe de Estado divida aún más las facciones del partido Movimiento al Socialismo (MAS), lideradas por Morales y el actual presidente Luis Arce.

¿Qué ocurrió? 

El reducido grupo de militares cercó la plaza frente a la sede del Ejecutivo, forzó la puerta con una tanqueta e ingresó en el edificio cerca del mediodía. Luis Arce había denunciado en sus redes sociales “movilizaciones irregulares” de tropas frente a la sede del Gobierno. El intento de golpe de Estado duró tres horas, cuando los militares se retiraron después de que Arce enfrentase a Zúñiga y cambiase el alto mando militar. Arce, a su vez, convocó al pueblo boliviano a movilizarse, y Evo Morales también rechazó el intento de golpe.

Zúñiga había sido destituido el día anterior debido a unas declaraciones en televisión en las que amenazaba con capturar a Morales si se presentaba a las elecciones de 2025. Además, declaró que liberaría a “todos los presos políticos”, incluyendo a la expresidenta interina Jeanine Añez —quien también rechazó el intento de golpe—, y que formaría un nuevo gabinete. El general fue detenido tras el golpe, pero no sin antes acusar a Arce de haberle ordenado un autogolpe para aumentar su popularidad. Tanto el Ejecutivo como la oposición han negado su participación.

Los principales partidos bolivianos han condenado el intento de golpe de Estado. Lo mismo ha hecho la comunidad internacional: varios jefes de Estado y de Gobierno han expresado su apoyo al Gobierno boliviano y al Estado de Derecho. También el secretario general de la ONU, António Guterres, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, y el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell.

Economía y política: dos crisis de fondo

Aunque el intento de golpe de Estado en Bolivia fue sofocado en la misma tarde, el país arrastra problemas económicos y políticos de fondo. Por un lado, después de años de bonanza, la caída de los precios de las materias primas hace una década perjudicó a la economía boliviana. El Gobierno del entonces presidente Evo Morales (2006-2019), con Luis Arce como ministro de Economía, respondió adoptando medidas que agravaron la situación. El uso de reservas de divisas y en oro, así como la venta de bonos en dólares dentro del país, ralentizaron el crecimiento

En esa línea, ya con Arce como presidente desde 2020, la caída de las reservas ha derivado en una escasez de dólares. Esta escasez ha afectado a comerciantes, transportistas e importadores de productos para abastecer el mercado boliviano. En el país faltan desde medicamentos hasta combustible. De igual manera, la bonanza del gas natural que Arce había liderado como ministro de Economía de Morales ha venido a menos en los últimos años hasta terminar en una crisis de producción. La situación ha provocado protestas, bloqueos y huelgas en las últimas semanas en las principales ciudades.

Por otro lado, Bolivia continúa viviendo una inestabilidad política que comenzó con la crisis de 2019. Ese año Morales renunció tras semanas de protestas por acusaciones de fraude en la elección presidencial. Los comicios fueron precedidos por un fallo del Tribunal Constitucional en 2017 que permitía la reelección indefinida, tras un fallido referéndum el año anterior. Junto con Morales renunciaron el vicepresidente y los principales cargos del Legislativo. Como resultado asumió el poder de forma interina la opositora Jeanine Añez, vicepresidenta segunda del Senado, que ratificaría las nuevas elecciones para 2020.

Los comicios finalmente los ganó Arce. Sin embargo, pese al regreso del MAS al Gobierno, Arce y Morales se han enfrascado en una disputa por el poder y el control del partido. Durante su presidencia, Arce ha tratado de gobernar con independencia de Morales, que ha mantenido su influencia sobre una parte de los diputados del partido y sobre varios sectores populares. La división interna tanto en la Asamblea Legislativa como en las calles, además de con la oposición, ha marcado la política boliviana en los últimos años. De hecho, Jeanine Añez fue detenida en 2021 acusada de participar en la caída de Morales.

¿Qué puede pasar?

Bolivia ha vivido más de una treintena de golpes de Estado. Esa inestabilidad ha marcado su historia política, ahora protagonizada por la división entre Arce y Morales. El actual presidente cambió la cúpula militar para asegurarse su lealtad y, tras los apoyos internos y externos recibidos, podría salir fortalecido en términos de popularidad del intento de golpe de Estado. Sin embargo, es posible que esta ventaja no dure mucho. Los seguidores de Morales han acusado a Arce de “autogolpe”, lo que agravará las divisiones internas y podría aupar a la oposición de cara a las elecciones presidenciales de 2025.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.