Estados Unidos no es tan fuerte como Trump nos quiere hacer creer

Las intervenciones en Venezuela o Irán demuestran fuerza, pero también debilidad. Estados Unidos ya no puede liderar el orden internacional y está renunciando de forma brusca. Pero es una espiral tramposa: seguirá agrediendo —¿Groenlandia, México, Cuba?— para demostrar poder mientras hace del mundo un lugar más inseguro
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Estados Unidos no es tan fuerte como Trump nos quiere hacer creer
Donald Trump durante el homenaje a Charlie Kirk en Glendale (Arizona) en septiembre de 2025. Fuente: Gage Skidmore (Flickr)

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Son las dos de la mañana del 3 de enero en Caracas y una súper luna llena ilumina la ciudad. Decenas de helicópteros estadounidenses sobrevuelan el cielo nocturno, acompañados por el ruido de las explosiones. Un grupo de las fuerzas especiales Delta Force secuestra a Nicolás Maduro y a su esposa con una precisión quirúrgica: fuerzan puertas de hierro, neutralizan a la seguridad privada y apresan al presidente venezolano en cuestión de minutos. En unas pocas horas, esposado y con los ojos vendados, Maduro ya está rumbo a Nueva York para ser juzgado. “Nunca había visto nada igual”, llega a decir Donald Trump, que sigue toda la operación desde su residencia en Mar a Lago como si se tratara de una película de acción. 

En cinco claves:
  • Estados Unidos pretende demostrar poder interviniendo en Venezuela, Irán o Groenlandia
  • Sin embargo, es una política efectista para tapar su declive internacional y su desgaste interno
  • Donald Trump no pretende que Washington lidere el mundo, sino priorizar áreas de influencia
  • El peligro de ese repliegue es que haga cada vez más agresiva la política exterior estadounidense
  • Estados Unidos se ha vuelto un foco de inestabilidad. Y no volverá a ser tan poderoso como cree

La intervención en Venezuela fue toda una demostración del poderío militar estadounidense, así que Trump no tardó en señalar próximos objetivos: “Necesitamos Groenlandia”, afirma, y más adelante anuncia aranceles para Dinamarca y sus aliados europeos, contrarios a venderle la isla. También amenaza con intervenir en Irán si el régimen sigue matando manifestantes durante las protestas masivas que vive el país. Washington se presenta como un líder global imparable, una superpotencia que puede tener a todos los países en la palma de la mano con un golpe sobre la mesa.

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.