“Guerra Fría 2.0”. Esa acusación a Estados Unidos del número dos de Rusia ante Naciones Unidas en diciembre de 2021, y la afirmación de que Occidente trabajaba para debilitar a Moscú, se han convertido en los mantras rusos una vez iniciada la invasión a Ucrania en febrero. El Kremlin culpa a Washington de provocar el conflicto al haberle incitado a la agresión, para luego castigarle por ello, y de aprovecharlo también para otro fin: venderle su propio gas a Europa.
Cierto es que Estados Unidos es el mayor exportador de gas natural licuado del mundo y que esto le ha permitido plantar cara a Rusia para apoyar a la Unión Europea. Pero no es GNL todo lo que reluce. Si bien se beneficiarán de las exportaciones, con esta nueva defensa del Viejo Continente los estadounidenses vuelven a alejarse del Pacífico, y de un mercado asiático al que han dicho querer virar, para enfrentar al oso ruso. Y para ello podrían necesitar aliados cuanto menos peculiares, como Venezuela.
GNL, de Estados Unidos para el mundo
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