Desinformación y los límites de la injerencia rusa

El escándalo sobre la manipulación de procesos democráticos desde Rusia parte de premisas reales, pero a menudo se queda en lo especulativo o alimenta teorías conspirativas. Tras la elección de Donald Trump en 2016 y la crisis catalana de 2017, los medios que más claman contra la “posverdad” han recurrido a una cobertura poco rigurosa.
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Desinformación y los límites de la injerencia rusa
Fuente: Web personal de Vladímir Putin

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El fantasma de la injerencia rusa recorre el mundo. Izquierda y derecha, conservadores y progresistas, europeos y estadounidenses intentan unirse para exorcizar el espectro de la “posverdad”, las fake news o ‘noticias falsas’ y los agentes encubiertos del Kremlin. Durante el encuentro de Donald Trump y Vladímir Putin en Helsinki en julio, el presidente estadounidense, tras criticar la OTAN y la Unión Europea, mostró más confianza en su homólogo ruso que en los servicios de inteligencia estadounidenses, en lo que parecía una pinza al establishment atlantista.
Para ampliar: “Trump contra la OTAN”, Blas Moreno en El Orden Mundial, 2018
La inesperada elección de Trump se ha interpretado, junto con el brexit, como un caso clamoroso de injerencia rusa en procesos democráticos occidentales. Mediante campañas de manipulación relativamente sencillas, el Kremlin aparentemente ha sumido en el caos al mundo anglosajón. En Europa, los defensores de Putin —ultraderechistas como Marine Le Pen y Matteo Salvini— dirigen partidos capaces de desestabilizar la Unión. Pero las acusaciones de ser adláteres rusos llegan incluso al nuevo presidente de México, el líder laborista británico o el secretario general de Podemos. El régimen ruso, que dirige un petro-Estado con el PIB de Italia y emplea un discurso reaccionario con poco tirón fuera de la “Gran Rusia”, cuenta así, según este relato, con una proyección internacional superior a la de la Unión Soviética en su apogeo.
Se trata de un logro tan monumental como exagerado. Putin posee simpatizantes occidentales y las narrativas sobre la injerencia rusa se edifican sobre premisas plausibles. El problema es que gran parte de ellas no abandonan el terreno especulativo o, peor aún, degeneran en teorías conspirativas. Paradójicamente, a menudo son los medios que prometen combatir a desinformación y la “posverdad” los que más logran ofuscar a la opinión pública. Los casos de EE. UU. y España, dos países recientemente envueltos en polém...

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Jorge Tamames

Madrid, 1989. Doctorando en ciencias políticas por University College Dublin y profesor de economía política en la UC3M. Ha trabajado como investigador en el Real Instituto Elcano y jefe de redacción en la revista Política Exterior.