Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, una persona pierde el reconocimiento como refugiado si se da uno de los siguientes supuestos: si de manera voluntaria vuelve al país que había abandonado, si adquiere una nueva nacionalidad o recupera la suya, si se acoge de forma voluntaria a la protección de su país o si las circunstancias por las cuales fue reconocida como refugiada han desaparecido.
La pregunta ha resurgido a raíz de la caída en diciembre de 2024 del régimen de Bashar al Asad en Siria. La guerra civil siria ha causado la mayor crisis de refugiados del mundo, y algunos países europeos han decidido suspender las tramitaciones de solicitudes de asilo. Sin embargo, el país vive un periodo de incertidumbre mientras se estabiliza bajo un nuevo Gobierno. Por ello, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) ha aclarado que deben ser ellos mismos quienes, de manera voluntaria, digna y segura decidan volver a su país de origen, renunciando así a su estatus como refugiado.
El reconocimiento del refugiado
La definición, derechos y libertades de los refugiados se establecen en la Convención de 1951. Este acuerdo se limitaba a proteger a los refugiados europeos tras la Segunda Guerra Mundial, hasta que el Protocolo de 1967 eliminó las restricciones geográficas y temporales. Actualmente, 149 Estados han firmado la Convención y/o el Protocolo. Este tratado, vinculante a nivel jurídico, ofrece las guías necesarias para proteger a los refugiados y remarca la importancia de la cooperación internacional para su seguridad. ACNUR es la agencia responsable de velar por su cumplimiento.
Siguiendo el texto de 1951, un refugiado es aquella persona que, debido a un miedo fundado, tiene temores de ser perseguida por razones de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un grupo social, y abandona su país en busca de protección. Todas estas personas tienen el derecho a la protección internacional, pero hasta que no sean legalmente considerados como refugiados, se les denomina solicitantes de asilo. Una vez reconocidos, los refugiados deben ser tratados, al menos, como cualquier otro residente legal de origen extranjero. Esto incluye que los países garanticen su acceso a la educación, la justicia, la vivienda y la asistencia pública, así como la libertad de religión o movimiento.
Además de los derechos reconocidos, el principio más importante que establece el Estatuto de los Refugiados es el de no-devolución. Este principio decreta que ninguna persona puede ser devuelta a un país en el cual su supervivencia o libertades se vean amenazadas. Según ACNUR, la no-devolución es un principio básico que se debe aplicar a todo refugiado, independientemente de su estatus legal, destinado así también a solicitantes de asilo cuyo reconocimiento oficial está pendiente de tramitación.
Un fenómeno global
A finales de junio de 2024, en el mundo había 37,9 millones de refugiados. Entre ellos, 32 millones estaban bajo el amparo de ACNUR y unos 5,9 millones de refugiados palestinos estaban bajo la protección de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA, por sus siglas en inglés). Además, durante el primer semestre de 2024 433,600 refugiados regresaron a su país de origen y otros 85,000 fueron reasentados en sus países de acogida, perdiendo así ese reconocimiento.
Pese a ser un fenómeno global, el 65% de los refugiados provienen de cuatros países como consecuencia de distintos tipos de violencia, persecución o conflicto. Siria es el país del mundo del que hay más refugiados, alrededor de 6,3 millones, aunque esta cifra podría disminuir tras la reciente caída del régimen de Asad. Le siguen Venezuela, Ucrania y Afganistán, todos con más de seis millones de refugiados.
La tendencia ha sido buscar asilo en los países vecinos, pues el 69% de refugiados se encuentran en Estados fronterizos al de su origen. De esta manera, los cinco países que más refugiados alojan en su territorio son Irán, Turquía, Colombia, Alemania y Uganda, sumando más de un tercio de los refugiados del mundo. Asimismo, el 71% de los refugiados se encuentran en países de ingresos bajos y medios. Frente a todo este fenómeno, el director de ACNUR, Filippo Grandi, defiende la importancia de mantener el tema en el debate público e insta a aumentar la ayuda humanitaria y la búsqueda de soluciones políticas.