Alemania era el mayor exportador de coches del mundo en 2015. Hoy es el cuarto. Volkswagen, el baluarte de su industria automotriz, también es el reflejo de su crisis: en 2024 tuvo un 32,8% menos de beneficios y apenas un 0,7% más de facturación que el año anterior, de acuerdo con su último informe anual. En octubre, la compañía anunció por primera vez que cerraría tres de sus diez fábricas en Alemania y reduciría los salarios un 10%. Aunque dio marcha atrás, presentó un plan para reducir costes en 15.000 millones de euros anuales. Las medidas acordadas con los sindicatos incluyen el cese de 35.000 puestos de trabajo, producir 734.000 vehículos menos por año para 2030 y congelar los aumentos salariales para 2025 y 2026.
Detrás de la crisis de Volkswagen y de la industria del coche alemán están los altos costes de producción y la competencia china, sobre todo en coches eléctricos. La empresa china BYD es la mayor fabricante de vehículos enchufables y el país es el mayor exportador de coches, mientras que ninguno de los diez coches eléctricos más vendidos del mundo es alemán. Ante esa competencia, el Gobierno alemán, que había eliminado las ayudas a la compra de estos coches, reintrodujo algunas en un intento in extremis de salvar su industria automotriz. Es un sector crucial: representa un 5% de su PIB y el 17% de sus exportaciones.
El lastre de las decisiones propias
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento