Cómo un yogui ultranacionalista y multimillonario está conquistando la política india

Baba Ramdev es el gurú más famoso de la India y dueño de la empresa multimillonaria Pantanjali Ayurved. Con un espíritu de ‘Make India great again’, su objetivo es independizar al país de la competencia occidental y devolverle su esplendor hinduista precolonial con el apoyo del primer ministro, el conservador Narendra Modi.
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Cómo un yogui ultranacionalista y multimillonario está conquistando la política india
Baba Ramdev dando clase de yoga. Fuente: canal oficial Swami Ramdev, en YouTube

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Un trapo color azafrán alrededor de la cintura, pelo largo y negro recogido en una coleta y barba descuidada. Así aparece Baba Ramdev todos los días a las 6:45 de la madrugada en el canal India TV, ahora de su propiedad, enseñando ejercicios de yoga para curar los problemas físicos ligados a la mala postura y a los dolores articulares. Ramdev es el gurú más famoso de la India, por eso el término honorífico de “Baba”, y dueño de Patanjali Ayurved, una de las mayores empresas del país, con una facturación anual de mil millones de dólares y más de 30.000 empleados.

Desde joven, Ramdev se alejó de los bienes terrenales y se dedicó al estudio del yoga en las montañas del Himalaya. Ahí conoció a su futuro socio, Acharya Balkrishna, y juntos empezaron a preparar remedios naturales a base de hierbas ayurvédicas que venderían en todo el país mientras daban clases de yoga. En 2006 fundaron Pantanjali, que creció hasta volverse la segunda empresa de bienes de consumo más grande de la India después de la multinacional Unilever y superando a la también extranjera Colgate Palmolive.

Los productos de Pantanjali satisfacen todas las necesidades básicas de los indios, desde el cuidado personal con pasta de dientes, champú o maquillaje, hasta todo tipo de productos para la limpieza de la casa y comida. Sin embargo, el punto fuerte de la empresa es la medicina ayurvédica: remedios naturales alternativos basados en la idea de la interconexión universal entre cuerpo y fuerzas de la naturaleza, aunque sin base científica. En sus tiendas físicas y online venden productos que dicen curar la esclerosis múltiple, la úlcera, la obesidad, la osteoporosis, la hepatitis, la diabetes o el cáncer. La medicina ayurvédica está arraigada en la tradición espiritual del país y se alinea con el nacionalismo hindú que alimenta Patanjali.

El objetivo de Ramdev es abarcar toda la producción de bienes nacionales para que India se desvincule económicamente de las potencias occidentales y de sus empresas  multinacionales. Pantanjali no solo aspira a ser la primera compañía del país, sino a exportar el made in India a los niveles de China y Estados Unidos. El gurú, sin embargo, apela a un nacionalismo conservador que a ratos adquiere facetas extremistas y hunde sus raíces en el yoga, el hinduismo y hasta las antiguas escrituras védicas, los cimientos culturales de India. En pocas palabras, contribuir a la construcción de un gran país, según Ramdev, pasa por comprar productos Pantanjali, practicar yoga y ser hinduista heterosexual, pues el gurú considera que la homosexualidad es una enfermedad de origen estadounidense.

El ascenso a gurú businessman

Ha habido muchos gurús como Baba Ramdev en India. La mayoría suelen construir su fama alrededor del misticismo, se proclaman capaces de hacer milagros y se rodean de devotos de todo el mundo que glorifican sus poderes. Pero a pesar de que muchos se hayan vuelto ricos gracias a las generosas donaciones de los fieles, la mayoría ha terminado en la ruina.

Netflix lo sabe: la serie Wild Wild Country, basada en hechos reales, cuenta la historia de Osho, un socialista indio convertido en santón famoso por sus prácticas de amor abierto y presuntas orgías tántricas. Osho fundó una comunidad en Oregón (Estados Unidos) en 1981, pero pocos años después fue acusado de varios delitos y deportado, y murió en India en 1990. En los años noventa, el que dominó ese escenario espiritual internacional fue Sathya Sai Baba. Tras anunciarse como la reencarnación de la deidad Shiva y construir su imperio alrededor de supuestos milagros, fue condenado por abusos sexuales a hombres que lo visitaban para consultas espirituales.

A diferencia de ellos, Baba Ramdev fue el primer gurú businessman que invirtió las donaciones en su negocio hasta transformarlo en una empresa multimillonaria. Pasó de ser un hijo de campesinos sin recursos a uno de los hombres más influyentes de la India. Sin embargo, su verdadera fórmula del éxito ha sido la alianza con el Bharatiya Janata Party, el partido nacionalista conservador. Ramdev y el BJP se encontraron en el lugar y momento adecuados. Un partido en crisis, con mala fama y un seguimiento menguante entre la clase media y alta, y un gurú en ascenso, representante de la cara más genuina del yoga y de la tradición hindú, en la que esa misma clase media se refleja.

La alianza del gurú con el BJP y Narendra Modi 

Ramdev se acercó a Narendra Modi, político y representante del BJP, hasta volverse una pieza indispensable para su elección como primer ministro en 2014. Los dos comparten el fervor de una India hinduista pura y de una política de tolerancia cero hacia otros grupos étnicos y religiosos, en especial los musulmanes. La única diferencia es que Ramdev nunca lo ha ocultado. Durante un debate en 2016, afirmó que si no fuera por la ley que lo prohibía, cortaría la cabeza a todos aquellos que no reconocen la India hinduista, palabras que le costaron el hashtag #TalibanRamdev.

La alianza con los altos mandos del país también ha favorecido el crecimiento de la empresa de Ramdev, Patanjali. El Estado, por ejemplo, le ha concedido permisos para extraer plantas medicinales más allá de los límites legales y le ha facilitado la compra de terrenos en diferentes partes del país con descuentos muy generosos que hasta 2017 le habrían ahorrado unos 46 millones de dólares

La elección de los terrenos, sin embargo, no ha sido casual, sino que parece coincidir con zonas periféricas con poca presencia estatal, para de paso reforzar la popularidad del BJP. Una de ellas ha sido el estado de Assam, en el noreste del país. Allí donde nadie se interesa por la población, las nuevas sucursales de Patanjali no solo han creado puestos de trabajo, sino que han permitido a los ciudadanos acceder a bienes de los que nunca habían gozado.

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Para ello, Ramdev también se ha servido de las ayudas de la Asociación Patriótica Nacional (RSS, por sus siglas en hindi), una organización paramilitar de extrema derecha que lucha desde 1926 por una nación hinduista y a la que Modi perteneció en su juventud. Aunque ha sido ilegalizada varias veces, sigue activa y goza de gran popularidad. Como Patanjali, la RSS actúa en regiones abandonadas, construyendo escuelas y centros de beneficencia donde adoctrina a niños y adultos. Con el apoyo de Ramdev y la RSS, el BJP ganó las elecciones legislativas en Assam y ha conseguido mucho poder en las regiones adyacentes, históricamente de izquierda. 

Escándalos, muertes sospechosas y polémica

Mientras se consolida, Pantanjali también ha estado en el centro de continuos escándalos. Se acusa a la compañía de emplear sustancias tóxicas en la comida, del hallazgo de ADN humano en algunas galletas, de copiar productos de la competencia y de hacer desaparecer a centenares de empleados, socios de la empresa y personajes muy cercanos a Ramdev.

El caso más llamativo ha sido el del consultor del gurú, Rajeev Dixit, quien le propuso la idea de la economía ayurvédica: murió en 2010 en circunstancias misteriosas y Ramdev mandó cremar el cuerpo sin autopsia en contra de los deseos de la familia. El propio gurú de Ramdev, Shakar Dev, también desapareció sin dejar rastro en julio de 2007 tras haber caído en la enfermedad y en la pobreza. Los supuestos enfrentamientos entre los dos habrían sido frecuentes por la mala conducta de Ramdev, que quedaba lejos de la que se espera de un monje hindú.

A pesar de las críticas y las denuncias de la comunidad científica india contra Ramdev por haber acusado a los hospitales de ser responsables de muchas muertes por covid-19, su popularidad sigue intacta. Incluso se ha acrecentado. De hecho, el ministro del Interior, Amit Shah, quiere que el gurú tome un rol activo en la reforma en curso de la educación nacional. Buscando independizar al país de una herencia británica que ha dejado huella en el sistema educativo, la idea es incluir la cultura hindú no como una leyenda sino como hechos históricos, con los que Ramdev sentaría las bases del Make India great again.

Giulia Nicoletta Lori

Italia.1995. Master en Ciencias Políticas en la UCM de Madrid y Programa de Movilidad Internacional en la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Interesada en los Derechos Humanos y el crimen organizado internacional entre América Latina y Europa.