¿Cómo fue el autogolpe de Estado en Perú de 1992?

La crisis económica y el terrorismo dieron pie al presidente Alberto Fujimori para dar un autogolpe de Estado en Perú en 1992. Con ese giro autoritario, su Gobierno se caracterizó tanto por la apertura económica como por el tráfico de influencias y las acusaciones de violaciones de derechos humanos
EOM explicaPolítica y eleccionesAmérica Latina y el Caribe
¿Cómo fue el autogolpe de Estado en Perú de 1992?
Alberto Fujimori durante su juicio en 2007. Fuente: Martín Pauca (Flickr)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Escucha este artículo

El autogolpe de Estado en Perú de 1992 fue la concentración del poder por parte del entonces presidente Alberto Fujimori, quien murió este 11 de septiembre a los 86 años. Las medidas fueron disolver el Congreso, suspender la Constitución, intervenir el Poder Judicial, perseguir a los opositores y declarar el estado de emergencia. Fujimori había ganado las elecciones presidenciales de 1990 contra el escritor Mario Vargas Llosa. Sin embargo, dos años después, el estancamiento económico y el auge del terrorismo lo motivaron a dar el llamado “fujimorazo”. Asimismo, el presidente peruano se valió de sobornos y presiones a los medios para favorecer a su Gobierno.

Manos atadas y atentados: las motivaciones del autogolpe de Estado

Perú había llegado a los años noventa en plena hiperinflación y con altos niveles de pobreza. Fujimori, con un discurso contra la clase política tradicional, prometió encarar ambos problemas y venció a Vargas Llosa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Sin embargo, el partido que había fundado, Cambio 90, quedó lejos de la mayoría en el Congreso, lo que le impedía llevar a cabo reformas económicas profundas. 

A ese obstáculo se unió el terrorismo: el movimiento comunista Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru ganaban influencia con sus atentados. En ese contexto, el Senado empezó a investigar las masacres de Barrios Altos y La Cantuta contra civiles acusados de tener vínculos terroristas y la esterilización forzosa de mujeres indígenas. Cuestionado junto con los militares, el punto de no retorno para Fujimori fue la negativa del Congreso a la propuesta del Gobierno de ampliar sus poderes legislativos.

De esta manera, el presidente peruano compareció en televisión la noche del 5 de abril de 1992 para anunciar un autogolpe de Estado mediante la disolución del Congreso y la reorganización de las altas cortes. Mientras tanto, el Ejército tomaba las instituciones, las calles y los medios de comunicación. Tras el cierre del Congreso, que contaría con respaldo popular, el nuevo Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional comenzó a funcionar después de aprobar la Ley de Bases por decreto.

De la inmovilidad a la prisión

Un año después del autogolpe de Estado, Fujimori convocó elecciones para crear un Congreso Constituyente. Tras su victoria en las urnas, se redactó una Constitución que haría posible su reelección en 1995 contra el ex secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, y que blindó el sistema presidencial. Fujimori buscó sacar a Perú de la crisis económica reduciendo la deuda externa y privatizando empresas públicas, y promovió una Ley de Amnistía que entonces le evitó ser juzgado por violaciones a los derechos humanos.

Pese a que su popularidad parecía ir a menos, Fujimori volvió a ganar las elecciones bajo la coalición Perú 2000. Sin embargo, la oposición y la comunidad internacional denunciaron que su tercera candidatura era inconstitucional, pues sólo se permitía una reelección. Durante la posesión, el líder opositor Alejandro Toledo lideró la Marcha de los Cuatro Suyos contra el Gobierno, que terminó con disturbios y decenas de heridos. Ya iniciado el mandato, a los pocos meses salieron a la luz vídeos del asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, mientras sobornaba a diputados opositores y a empresarios para ganar votos.

La presión obligó a Fujimori a refugiarse en Japón, ya que tenía la nacionalidad por ser hijo de inmigrantes japoneses. Desde allí intentó renunciar, pero finalmente fue destituido. Cinco años después fue detenido al aterrizar en Santiago de Chile, y en 2007 fue sentenciado a veinticinco años de prisión por usurpación y violaciones a los derechos humanos. Su hija y heredera política, Keiko Fujimori, inició una campaña a favor del indulto que se le concedió en 2017, pero la medida se le retiró dos años después. Después de una disputa nacional e internacional, fue liberado en diciembre de 2023 por orden del Tribunal Constitucional. Finalmente, Alberto Fujimori murió este 11 de septiembre a los 86 años y varios procesos judiciales pendientes.

Perú después de Fujimori

Después de la destitución de Fujimori, al menos otros cinco expresidentes peruanos han sido investigados o condenados por distintos cargos, que en algunos casos les sacaron del poder. Uno de ellos, Alan García, se suicidó en 2019. Entre Gobiernos elegidos e interinos, la corrupción y la falta de legitimidad de las instituciones superaron a la delincuencia o la pobreza como los asuntos que más preocupaban a los peruanos.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.