¿Qué pasa si un candidato a presidente es asesinado en Estados Unidos?

El nuevo intento de asesinato contra Donald Trump ha vuelto a plantear qué ocurriría si un aspirante presidencial fallece o se retira durante la campaña. El escenario depende de las reglas de cada partido y, sobre todo, del momento electoral
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¿Qué pasa si un candidato a presidente es asesinado en Estados Unidos?
Fuente: Archivo de la Casa Blanca sobre Donald Trump (Flickr)

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Si un candidato presidencial estadounidense muere, es asesinado, se retira o resulta incapacitado para el cargo, el partido deberá reemplazarlo según sus reglas, las leyes estatales o federales, y la Constitución. La edad avanzada de Joe Biden, que se retiró de la campaña presidencial, y los intentos de asesinato contra Donald Trump en julio y el pasado domingo han llevado a plantear este escenario. No obstante, el paso a seguir depende de cuándo ocurra la vacancia: durante las primarias del partido, después de las primarias y antes de su convención nacional, o después de la convención y antes de las elecciones.

Depende del momento

Las elecciones primarias en Estados Unidos se celebran a lo largo del primer semestre del año de los comicios presidenciales de noviembre. Cada estado decide cuándo convocar las suyas, en las que los votantes escogen no a su candidato sino a los delegados que les representarán en la convención nacional del partido, donde se escoge el candidato oficial. Si un aspirante muere durante las primarias, el proceso continúa y los otros aspirantes pueden acumular el resto de los delegados que sigan en disputa. Con todo, el resultado de las primarias presidenciales suele anticipar cuál será el candidato oficial de cada partido.

Otro escenario ocurre si el aspirante muere después de las primarias y antes de la convención nacional del partido. En ese caso, la fórmula vicepresidencial no tomaría automáticamente su lugar, de acuerdo con los reglamentos tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano. Llegada la convención nacional, los delegados escogerían a otro candidato, que podría ser la propia fórmula vicepresidencial del fallecido, por lealtad o conveniencia política, u otro que surja como alternativa.

El caso más conocido fue el de la carrera presidencial de 1968, que de hecho llevó a cambiar el sistema de primarias al actual. Antes, los líderes de los partidos tenían más poder sobre los delegados, que no necesariamente votaban según el resultado de las primarias. Aquel año, tras el retiro del presidente Lyndon B. Johnson en campaña, Robert F. Kennedy se postuló como alternativa del Partido Demócrata, pero fue asesinado después de ganar las primarias de California. El candidato terminó siendo el vicepresidente Hubert Humphrey, que se hizo con los delegados de estados donde finalmente no hubo primarias, pero la convención demócrata transcurrió en medio de fuertes protestas contra la participación estadounidense en la guerra de Vietnam. Finalmente, Humphrey perdería la elección presidencial frente a Richard Nixon.

Ahora bien, si el candidato oficial de un partido muere o se retira de la carrera después de la convención nacional, cada partido tiene sus normas para proceder. Por un lado, el Partido Demócrata tiene la facultad para escoger un nuevo candidato de acuerdo a sus reglas internas después de que su presidente lo consulte con los gobernadores y congresistas de la propia formación. Por otro lado, el Partido Republicano puede convocar una nueva convención nacional o también escoger a su nuevo candidato. En ambos casos es factible que se trate de la fórmula vicepresidencial, pero no están obligados a hacerlo. Este escenario no ha ocurrido en campañas presidenciales, pero sí en campañas al Senado, por ejemplo, en 1972 y en el 2000

¿Y si el candidato muere después de haber ganado?

Por último, existe la posibilidad de que un candidato a presidente muera o resulte incapacitado para el cargo tras ganar la elección presidencial en noviembre pero antes de tomar posesión en enero. Este escenario es más complicado y no tiene precedentes. De acuerdo con la Vigésima Enmienda a la Constitución, “si, en el momento fijado para el comienzo del mandato del presidente, el presidente electo hubiera fallecido, el vicepresidente electo asumirá la presidencia”. Sin embargo, no está claro cuándo el candidato ganador se considera presidente electo: si después de las elecciones o de la emisión de votos de los compromisarios.

Cada cuatro años, los estadounidenses votan el primer martes después del primer lunes de noviembre, este año día 5, para escoger a los compromisarios del Colegio Electoral. Los candidatos, este año Donald Trump y Kamala Harris, necesitan 270 de 538 para ganar la elección presidencial. Los compromisarios votan al presidente en diciembre y finalmente el Congreso certifica el resultado el 6 de enero. Según un memorando del Congreso de 2020, “el equilibrio de la opinión académica sostiene que el presidente y el vicepresidente electos se eligen una vez emitidos los votos electorales”, es decir, los de diciembre. Pero el texto no es del todo claro. Además, sostiene que “durante este período, la sucesión se rige por la Vigésima Enmienda”. Por tanto, también existe un vacío si el candidato ganador muere o resulta incapacitado después de las elecciones de noviembre y antes de la emisión de votos electorales en diciembre.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.